De residuo a fertilizante: el nuevo uso de la lana de oveja que ya crea empleo en Grazalema
La empresa Maslana ha lanzado al mercado un pellet hecho con un 100% lana merina destinado a viveros, huertos y jardines
La lana de oveja lleva décadas con unas cotizaciones en caída libre, y ha pasado de ser uno de los motores económicos del mundo rural a convertirse en, prácticamente, un «estorbo» para los ganaderos. En este contexto, ha surgido en Grazalema, en la sierra de Cádiz, que fue el epicentro de una potente industria textil durante los siglos XVIII y XIX, una iniciativa que busca transformar este residuo agrícola en un producto de alto valor estratégico.
La empresa Maslana, constituida en 2024 por varios jóvenes de la localidad, ha lanzado al mercado LanoPellet, una enmienda orgánica para el cuidado de plantas y cultivos fabricada íntegramente a partir de lana de oveja merina procedente de las explotaciones de la comarca.
La iniciativa, muy ligada a la Fundación Grazalema Regenerativa 2030, ha contado con el apoyo económico de la Diputación de Cádiz para fundar la primera planta industrial dedicada a la producción de pellets de lana de oveja, un modelo que ya cuenta con experiencias de éxito en países del norte de Europa, como Alemania.
La fundación es la encargada de gestionar el contacto con los pastores locales, a quienes se le paga la materia prima a precio de mercado, y asume los procesos de fabricación en la planta, ubicada en Grazalema y donde ya trabajan dos operarios locales. Mientras tanto, Maslana lidera la estrategia de comercialización y distribución final, una fase que lleva en marcha desde principios de 2026, aunque se vió pausada por las borrascas que asolaron Grazalema en el mes de febrero y que obligaron a desalojar el pueblo.

«Uno de nuestros principales objetivos es que se conozca el producto en viveros, jardines y huertos», reconoce Álvaro Benítez, uno de los integrantes de Maslana, que recuerda que LanoPellet es un fertilizante completamente natural, sin aditivos químicos: se trata solo de lana merina pura sometida a un proceso mecánico de pelletización y a un posterior horneado a alta temperatura para eliminar cualquier patógeno o bacteria.
Sin químicos
Que se trate de un fertilizante completamente ‘natural’ está, además, completamente alineado con los nuevos objetivos verdes de la Unión Europea y la tendencia a limitar cada vez más el uso de fertilizantes y aditivos químicos. Desde el punto de vista técnico y agronómico, actúa sobre los suelos y sustratos en cuatro frentes simultáneos. En primer lugar, funciona como un fertilizante de liberación lenta que nutre las raíces de forma progresiva a lo largo del tiempo. Paralelamente, protege la estructura del sustrato, aporta esponjosidad y descompacta la tierra de manera natural, facilitando la oxigenación y el óptimo desarrollo del aparato radicular.
Sin embargo, su principal ventaja competitiva en el contexto actual es su extraordinaria capacidad para retener la humedad, permitiendo una reducción drástica de hasta el 50 % en la frecuencia de los riegos. Esta cualidad resulta crítica para la viabilidad de cultivos y zonas verdes en Andalucía, donde la escasez hídrica habitual es ya un factor habitual.
Actualmente, Maslana se encuentra inmersa en una fase de expansión comercial y pedagogía del producto, cerrando acuerdos de distribución con viveros, centros de jardinería y comercios especializados de las provincias de Sevilla, Málaga y Cádiz, además de explorar canales digitales junto a prescriptores e influencers del ámbito de la botánica, orientándose tanto al mercado doméstico como al sector agrícola profesional.