Ganaderos acusan al zorro de esquilmar los rebaños: «Atacan en grupo, el año pasado me mataron 90 ovejas»
Ganaderos del norte de Granada, junto a COAG, reclaman a la Junta que autorice el control cinegético mientras los ecologistas atribuyen los ataques a perros asilvestrados
«Aquí los zorros atacan en manada, sobre todo en la época de celo, se ve que han evolucionado y que se juntan varios para atacar juntos, ellos y ellas; en otoño es cuando se empiezan a dar más casos, aunque son todo el tiempo; a mí este año me han matado diez o doce y el año pasado, entre 80 y 90».
Lo asegura Juan Carlos López Constantino, uno de los ganaderos (habrá unos quince) que pastorea en el Parque Natural de la Sierra de Castril, en el norte de la provincia de Granada. Tiene 700 cabras y 400 ovejas, una cabaña numerosa que ha cuidado desde pequeño, porque la ganadería pertenecía a su padre.
El suyo es uno de los casos que esgrime COAG del Altiplano de Granada para exigir a la delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Granada para que autorice el control cinegético del zorro rojo o zorro común (vulpes vulpes) en el mencionado parque natural. Asegura el colectivo que los ataques de zorros a ovejas «se repiten desde 2023».
Ese año, afirman desde COAG, desaparecieron «más de un centenar» de ejemplares y la respuesta que los ganaderos recibieron fue «un apoyo burocrático», pero no económico. Tuvieron que ser ellos los que cargaran con los gastos de ese control cinegético, con ayuda del Ayuntamiento de Castril y de la sociedad de cazadores de la zona.
Presencia de mastines
Es un control «que no se está haciendo desde 2013». En 2024 hubo menos ataques a corderos porque los ganaderos aumentaron la presencia de mastines, pero pese a eso, desaparecieron «alrededor de 70 animales». Este año, apuntan, la situación «va a volver a repetirse», y por eso entienden que es necesario que la Junta «asuma sus competencias».

Los ganaderos «son los que cuidan y protegen el parque natural y no deben ser maltratados de esa manera», ha indicado Clara Torreblanca, coordinadora de COAG Altiplano de Granada.
Juan Carlos López Constantino sí se vale de mastines para controlar a sus especies, en concreto cuatro. «Pero no dan abasto, además de que a veces las ovejas de un ganadero se juntan con las de otro, que no conocen a esos perros, y las consecuencias pueden ser peores». Entiende que, si el zorro no es una especie protegida, porque no lo es, la solución no debería ser muy difícil.
Los ecologistas hablan de perros asilvestrados
Pero Ecologistas en Acción no comparte ese criterio. Admite que el zorro común se puede cazar fuera del periodo de veda y no se opone a ello, pero duda que los zorros sean los culpables de tantos desatinos. Así lo sostienen Juan Antonio Martínez, su coordinador en Andalucía.
«Me sorprende bastante que un zorro ataque a una oveja. Los zorros, en todo caso, van a por ratas o conejos, pero una oveja pesa ocho veces lo que ellos. No digo que no hayan podido matar a algún cordero lechal, pero de ahí a atribuirles cientos de muertes…», reflexiona.
«Un lobo o un lince podría hacerlo, pero en esta zona no hay, y por eso ponemos en duda esas afirmaciones, que por otra parte no son nuevas: hace una década o así, los ganaderos de Castril dijeron que los buitres se estaban comiendo a sus ovejas. Serían los primeros casos documentados en millones de años de evolución», subraya.
Desde Ecologistas en Acción atribuyen los ataques a perros cimarrones, asilvestrados. «Esos sí que se juntan en manadas de veinte o treinta y puede hacerlo, pero los zorros normalmente van solos, no son animales muy sociales», añade.
Además, recuerda que en el campo existen «cámaras de trampeo que resultarían muy útiles para salir de dudas. Que sepamos, nadie ha filmado hasta ahora la muerte de un cordero por un ataque de un zorro», argumenta. Siendo el zorro una especie que sí se puede controlar mediante la caza, lo adecuado sería «esperar a que se abra el periodo autorizado y acabar con el exceso de población, si es que lo hay».