Los ganaderos andaluces responden al ministro Garzón: «En los 90, en mi casa no había aire acondicionado, pero en la granja sí»
A pie de explotación

Los ganaderos andaluces responden al ministro Garzón: «En los 90, en mi casa no había aire acondicionado, pero en la granja sí»

El buen hacer de los ganaderos andaluces queda registrado en las decenas de inspecciones que pasan

11/01/2022 Actualizado a las 10:15

El sector ganadero vuelve a ser el centro de todas las miradas tras las polémicas declaraciones vertidas en un rotativo británico por el ministro de Consumo español, Alberto Garzón, en el que señala que hay carne que se exporta desde España que es «de mala calidad» y proveniente de animales «maltratados».

Unas declaraciones que, según ha insistido el ministro, van principalmente contra «las macrogranjas», a pesar de que «en España y en Andalucía no hay macrogranjas. Hay granjas con el tamaño adaptado para afrontar múltiples requisitos de calidad así como nuevas y rigurosas exigencias normativas cada año», destaca Pablo Aguirre, director de Araporc, la entidad que representa a la gran mayoría de los productores de cerdo blanco y de porcino ibérico.

A pie de explotación estas acusaciones han sentado «como un jarro de agua fría». Y es que, los ganaderos, «pasamos decenas de exhaustivos controles, y tendrían que fallar todos para que llegue carne fuera de norma a la cadena alimentaria, lo que es prácticamente imposible». «Esta documentación queda registrada, por lo que es fácil saber cómo funciona el sector», declara el ganadero sevillano Alejandro Sánchez.

El sector no entiende cómo un ministro de Consumo puede afirmar que España exporta carne de mala calidad. «Esto supone hundir las exportaciones de carne y condenar a muerte al sector ganadero». Además, «si como afirma sabe que hay carne de mala calidad, ¿por qué no actúa desde su Ministerio?», se pregunta desde su explotación de Huelva Agustín González, quien también es presidente de la cooperativa ganadera Ovipor.

La exportación agroalimentaria es una de las fortalezas de Andalucía y de España. Cabe recordar que en 2020, desde España, se exportaron carne y productos cárnicos por un valor de 9.145 millones de euros, y que España es también el segundo mayor exportador mundial de carne de porcino. «Estos datos avalan la profesionalización del sector, que ha conseguido alcanzar unos estándares de bienestar, salud animal, calidad de la producción y eficiencia muy elevados», subraya el ganadero.

Maltrato animal

Desde el sector se niega también que haya maltrato animal en la ganadería, sea del tipo que sea. «Hoy día los ganaderos que quedamos somos profesionales y sabemos de sobra que del bienestar de nuestros animales depende nuestro pan. Además, el maltrato animal está penado como delito, por lo que no te juegas el cierre de la explotación, sino la cárcel».

«Todas las granjas cumplen escrupulosamente con la normativa de bienestar animal y muchas de ellas van incluso más allá, con certificaciones de bienestar animal impulsadas por el propio sector, desde las interprofesionales, o de manera privada», enfatiza el ganadero Juan Antonio Ruiz, que tiene cebaderos de terneros tanto en Sevilla como en Badajoz.

En el mismo sentido se pronuncia Roberto Fontalba, desde su granja de porcino en la provincia de Málaga, que señala que las declaraciones de Garzón «son carentes de todo fundamento y generan un grave daño a la industria cárnica».

Una industria que está «totalmente comprometida con la sostenibilidad medioambiental y que es muy necesaria para alimentar a la población a un precio asequible y con calidad», pues aunque el ministro atacó especialmente a la ganadería intensiva, diferenciándola de la extensiva (a la que sí consideró sostenible), «no todos podemos comer diariamente a base de jamón de bellota o de ternera de Ávila», apunta.

«En los 90, en mi casa no había aire acondicionado, pero en la granja sí»

Roberto Fontalba pertenece a la segunda generación de ganaderos de porcino intensivo. Cuenta con una granja con capacidad para más de 500 cochinas en Teba, en la provincia de Málaga. Lamenta el daño de las declaraciones del ministro Garzón, «que bien, son fruto del desconocimiento o bien, busca conseguir titulares», afirma.

La producción ganadera española «se rige por directivas europeas, no son normas creadas en el bar de la esquina». Así, señala que «cada animal tiene que tener una superficie mínima, y está recogido en un Real Decreto». «Tenemos inspecciones absolutamente de todo, y se controla hasta la apertura del suelo por el que caen los orines y excrementos de los animales a una fosa, y si el diámetro no está entre los parámetros marcados, te cierran la granja». «Hasta ese nivel de detalle», apunta Fontalba.

«Aquí vienen con sonómetro y luxómetro, midiendo el sonido al que están sometidos los animales y la iluminación». «Se controla el número de bebederos, el caudal del agua o la temperatura». De hecho, «en mi casa en los años 90 no había aire acondicionado, y en la granja sí. Igualmente, tampoco tengo calefacción por suelo radiante en casa, pero los cochinos sí la disfrutan. Y esto es lo estándar en todas las granjas».

Granja de porcino de Roberto Fontalba / Agrónoma

«¿Cómo va a maltratar un ganadero a lo que le da de comer?»

Juan Antonio Ruiz es ganadero «de toda la vida». Cuenta con alrededor de 7.000 cabezas entre vacas y terneros y gestiona cebaderos en Sevilla y Badajoz, principalmente. Asegura que hoy día los ganaderos «son profesionales, y ningún profesional va a actuar en contra de su cartera».

Rechaza tajantemente que haya maltrato en las explotaciones: «¿Cómo vamos a maltratar a lo que nos da de comer?», enfatiza, señalando que «un animal estresado es menos productivo». Por eso «cuidamos mucho el bienestar animal y pasamos todo tipo de inspecciones al respecto.

Defiende el sistema intensivo, con una alimentación de piensos de «primera calidad», pues «no hay hierba ni pastos suficientes para sostener a todos los animales que van a matadero».

Cebadero de Terneros de Juan Antonio Ruiz / Agrónoma

«No hay un etiquetado que diferencia a la carne de la ganadería extensiva»

Las declaraciones del ministro atentan «contra todo el sector cárnico, ya que no existe en el punto de venta una etiqueta que diferencie los productos del ganado según su manejo o alimentación en extensivo o en intensivo, pese a que está entre sus competencias hacerlo», señala Agustín González.

Este ganadero onubense de ovino y porcino ibérico en extensivo y de caprino de leche en semi extensivo señala que «la ganadería extensiva es sostenible medioambientalmente, pero no económicamente, por la crisis de rentabilidad que atraviesa», y «las declaraciones del ministro nos hacen un flaco favor, no sólo a la ganadería, sino a todo el país».

Unas declaraciones que «al sector nos resulta fácil desmentir», pues «no hay una semana que no pase un inspector por una explotación ganadera».

Ganado de Agustín González / Agrónoma

«No somos contaminantes ni responsables del cambio climático»

«Al sector ganadero se le ha puesto en el centro de la diana, pero no somos los responsables del cambio climático», critica Alejandro Sánchez, que lleva 20 años al cargo de una explotación de ovino de carne en las Navas de la Concepción, en Sevilla. De hecho, la ganadería representa únicamente el 7,8% del total de emisiones de Gases de Efecto Invernadero de España frente a los sectores relacionados con la energía, que suponen el 72% de estas emisiones.

Respecto al posible maltrato animal, tal y como lo ha afirmado el ministro, este ganadero señala que «a los animales los cuidamos como a un hijo más, y estamos pendientes de ellos los siete días de la semana». Y es que «desde que nace un borrego es tu responsabilidad, y tienes que asegurarte que se alimenta bien, que esté a salvo de depredadores, que tenga sus controles veterinarios y sanitarios, que son muy estrictos». «De ello depende la rentabilidad de tu casa», subraya.

«Estamos pasando inspecciones continuas, pues la legislación europea es la más garantista a nivel mundial, desde el punto de vista ambiental, de sanidad animal y de bienestar», precisa Alejandro, que invita al ministro Garzón «a que conozca la realidad del sector visitando las explotaciones andaluzas y hablando con los ganaderos».

Corderos recién nacidos y sus madres en la explotación de Alejandro Sánchez / Agrónoma

Este empresario lamenta «el daño que hace a todo el sector cárnico», que «ha pasado por los azotes del Covid y ahora afronta una crisis de incremento de costes productivos, pero seguimos cada día al pie del cañón atendiendo a nuestros animales».

Con estas declaraciones «ponemos una alfombra roja a nuestros competidores directos en el mercado, pues si el propio ministro español dice que nuestra carne es mala, qué no dirán quienes tienen los mismos intereses que nosotros», lamenta.

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