Andalucía pierde la «batalla del jamón serrano»: habrá IGP pese a la oposición de los productores andaluces
El BOE publica la resolución favorable a la IGP Jamón Serrano, que está en pleno procedimiento europeo y que, según muchas voces, devaluará al Jamón de Trevélez y al de Serón
Parece que «la batalla del jamón serrano», que lleva meses enfrentando a los productores andaluces, que cuentan con el apoyo de la Junta, y al Ministerio de Agricultura, está llegando a su fin, y con un resultado poco favorable para Andalucía.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) del 12 de enero ha publicado dos resoluciones ministeriales favorables a la continuación del procedimiento para el registro de la Indicación Geográfica Protegida «Jamón Serrano» y a la anulación de la figura hasta ahora vigente para este producto, la de Especialidad Tradicional Garantizada.
Este es un paso decisivo tras pasar por la Comisión Europea, que ha dado su visto bueno al sello de calidad, considerando que cumple la reglamentación comunitaria a pesar de un recurso de alzada interpuesto por el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida «Jamón de Trevélez» y varias declaraciones de oposición.
La aprobación definitiva se producirá, según detalla el Ministerio de Agricultura en la resolución, en cuanto la IGP termine su procedimiento europeo y sea inscrita en el Registro comunitario de las denominaciones de origen protegidas, haciéndose público el pliego de condiciones.
Oposición andaluza
Cabe recordar que la decisión del Ministerio de Agricultura de crear una IGP para el jamón serrano, hasta ahora amparado por la Especialidad Tradicional Garantizada (ETG), tan solo ha sido apoyada por Anice (Asociación de Industrias de la Carne de España) y la Fundación del Jamón Serrano Español.
Por el contrario, los productores andaluces de la IGP Jamón de Trevélez y los de Jamón de Serón, la asociación «Origen España», y varios ayuntamientos, entre ellos los de Serón y Jubiles, se han opuesto siempre a esta decisión, considerando que «devaluará» sus productos. De hecho, los productores amparados por la IGP Jamón de Trevélez han presentado 14 oposiciones a la iniciativa en el último año, y se lamentan de «no haber recibido respuesta alguna». Además, han asegurado que presentarán el recurso de alzada tras la disposición publicada en el BOE.
«Estamos de acuerdo en que se proteja al jamón serrano, pero hay muchas formas de hacerlo que no sean convertirlo en una IGP», ha asegurado siempre la presidenta de su Consejo Regulador, Pilar Álvarez. Y es que la Especialidad Tradicional Garantizada es un régimen de calidad «que no está ligado al origen, sino a los métodos de producción y a las recetas tradicionales de elaboración», según su definición ministerial. «Justo lo que es el jamón serrano, que es un nombre genérico, como una receta. Sin embargo, la IGP tiene que ir directamente ligada al territorio», defiende Álvarez.

Fuga de población en Trevélez
Este cambio, alertan, conllevará una fuga de población de la comarca granadina, donde el producto porcino es el motor económico, y afectaría a las más de 300 personas que conforman el sector. En 2019, según datos del Ministerio, se vendieron 203.023 jamones de Trevélez en España, solo superado por el Jamón de Teruel y dejando a un lado los ibéricos.
«Nuestro jamón se cura a 1.200 metros, bajo el aire frío y con unas razas de cerdo muy concretas», desvela Álvarez. «Sin embargo, la IGP Jamón serrano permitirá que el jamón que se hace en la costa o en un secadero artificial tenga el mismo sello que nosotros, ¿cómo vamos a competir contra eso? Si a los productores les sale más barato elaborar un jamón en un polígono al pie de la autovía, y obtienen el mismo sello, se irán de aquí».
También la consejera de Agricultura, Carmen Crespo, ha reiterado en numerosas ocasiones que «se defenderán las figuras de calidad diferenciadas andaluzas» que «van ligadas «a una reputación y otras características especificas vinculadas a su origen que sí cumplen las IGP Jamón de Serón y Jamón de Trevélez y que conviene proteger».
No obstante, tanto la Junta como los productores tenían la esperanza de que los trámites europeos no progresasen, algo que finalmente si ha sucedido.
Desde el Ministerio de Agricultura justifican que, si bien es cierto que la IGP tiene que ir ligada a una zona geográfica, esta «queda definida en función del vínculo, y puede ser el territorio de un país». «El vínculo del ‘Jamón Serrano’ lo es con España, habiendo sido así aceptado por las autoridades de la Comisión Europea», aseguran.
Además, reiteran que la concepción de la IGP es «muy amplia» y puede ir ligada tanto a una característica, como sucede en el Jamón de Trévelez, como a su reputación, que es lo que se utilizará para el Jamón Serrano.
¿Confusión para el consumidor?
Por otro lado, los productores andaluces argumentan que se confundirá al consumidor. ¿Cómo va a ser lo mismo y cómo se pretende dar la misma calificación de calidad a un producto elaborado en una punta de España que en otra, con lo diversos que somos?», aseguran desde Jamón de Trévelez.
Para ello, el Ministerio también tiene una respuesta: «en cuanto a que llevará a confusión a los consumidores que no entenderán que en una misma zona de elaboración concurran dos tipos de jamón con un mismo sello de calidad (el de IGP) pero con denominaciones y características distintas, el Reglamento comunitario no impide que coincidan las zonas de elaboración de dos figuras de calidad alimentaria», concreta en el BOE.