
Los sacrificios de ganado han aumentado hasta un 30% por la falta de agua y pastos
La sequía ha afectado mucho a la ganadería, que cierra un año catastrófico sin excepciones
El incremento de los costes, derivado por el traslado de agua hasta las explotaciones, y el mayor gasto en alimentación por la escasez de pastos, marcan la grave situación que vive la ganadería y el difícil año que ha pasado. Si en un escenario normal se recurre a los piensos 5 o 6 meses al año, ahora hay que hacerlo durante los 12 meses y, además, con precios más altos: el coste de la paja se ha triplicado en lo que llevamos de 2023.
Otra consecuencia derivada de la falta de alimento y agua ha sido el del incremento del porcentaje de animales llevados a sacrificio para mantener un mínimo de viabilidad en las explotaciones, detallan desde Asaja Sevilla. Los servicios técnicos de la organización cifran el aumento de los sacrificios respecto a una campaña normal entre el 10 y el 30%.

Esto ha afectado por igual a todos los sectores ganaderos (vacuno, ovino-caprino, porcino y equino), muy duramente a la ganadería extensiva, pero sin olvidar a la ganadería intensiva. De hecho, esta última, también se ha visto condicionada por la subida de costes energéticos y materias primas.
El caso del cerdo ibérico
El porcino ibérico merece una mención especial, pues está viviendo una grave pérdida de ingresos por la diferencia de precios entre las diferentes categorías comerciales. Y es que, además de la escasez de pastos, ha habido menos bellotas, lo que provoca que los animales terminen con suplementación de pienso y pierdan su calificación como cerdos ibéricos de montanera.