El sector ganadero, ajeno a la ‘mala fama’: el 98% de los españoles come carne
La ganadería, que ha perdido un 25% de los animales en una década, lucha contra los bulos
La realidad mata el relato. Y es que frente a las campañas ideológicas que buscan criminalizar el consumo de carne y la producción ganadera, lo cierto es que más de la mitad de la población (un 52,5%) come algún tipo de carne entre dos y tres veces más a la semana, y el 28,5% lo hace con más frecuencia. Así se desprende del estudio realizado por Sigma Dos para el Foro Ganadero-Cárnico, que también detalla que el 12,6% de los encuestados consume carne al menos una vez a la semana, y el 4,4% lo hace ocasionalmente. Tan solo el 1,5% de los españoles reconoce no comer carne nunca.
Además, el consumo medio es muy parecido entre hombres (52,9%) y mujeres (52,1%). El estudio refleja, por otro lado, que la mayoría de españoles son estables en cuanto a su consumo, manteniendo el nivel en los últimos años e, incluso, (un 6%), subiéndolo.
Por el contrario, entre quienes indican que lo han reducido, casi un 10% asegura que está comiendo carne de mayor calidad.
No obstante, hay quienes dicen que han moderado su consumo por la percepción de que consumían demasiada carne (un 26,3%) y un precio más elevado (24%). En un porcentaje algo menor aparecen factores más ideológicos, como la creencia falsa de que los animales se tratan con medicamentos y hormonas o el desconocimiento sobre el proceso de cría y producción. Sin embargo, el 78,3% de la población española afirma que, en el momento de comprar carne, da mucha importancia a su procedencia nacional o local, y que valora «mucho» la información sobre el origen y las condiciones en las que viven los animales.
Papel nutricional de la carne
De otro lado, el estudio revela que los españoles valoran de forma «muy positiva» el papel de la carne en la alimentación, desmintiendo de este modo la creencia de ciertos sectores que abogan por que sustituir el consumo de productos cárnicos no tiene implicaciones para la salud.
De hecho, el 86,1% de la población piensa que el consumo de carne aporta proteínas importantes para evitar la desnutrición de las personas mayores y favorecer su mantenimiento muscular y óseo. El 85%, por su parte, considera que la carne aporta minerales y vitaminas importantes para nuestro sistema inmunológico, y más del 80% cree que una alimentación completa y equilibrada debe incluir el consumo de carne.
Además, y en referencia a la mala fama que rodea al sector ganadero, el 72,8% de los encuestados cree que en los últimos años se han producido informaciones falsas o bulos para desprestigiar al sector. Y, y, sumado a eso, la gran mayoría considera la carne como «un alimento esencial e indispensable» y, para facilitar su consumo, el 88,2% reclama al reducción del IVA de la carne como alimento básico al igual que se ha hecho con otros alimentos. Además, el 91,3% espera que desde las administraciones públicas se adopten medidas para impulsar su innovación y competitividad, y considera que hay que comunicar mejor desde el sector.
Crisis de reputación
Esta encuesta aborda un debate clave para el futuro de la ganadería andaluza. Y es que la supervivencia del sector depende, en gran parte, de que la sociedad reconozca el valor de la ganadería, acusada en los últimos tiempos por una crisis permanente de reputación. No en vano, en los últimos 16 años, la cabaña cabaña ganadera andaluza ha perdido el 25% de sus efectivos. Según un informe de la Junta de Andalucía que recoge la evolución del censo ganadero desde el año 2007 hasta 2023 se ha perdido un 17,41% de cabezas de vacuno, el censo actual se sitúa en 308.413 animales; mientras que en caprino y ovino este descenso ha sido aún más acusado.
Tal y como expuso el doctor Antonio Escribano, especialista en endocrinología y nutrición, en una jornada organizada por Asaja, «el hombre es un ser omnívoro y no puede prescindir del consumo de carne a riesgo de poner en peligro su salud, puesto que hay ocho aminoácidos esenciales que son fundamentales para la nutrición y que proceden de la carne, la leche y los huevos» y añadió que «las consecuencias físicas, psíquicas y cognitivas de la supresión de la ingesta de carne son gravísimas».
Asimismo, Escribano animó a los ganaderos y a los responsables del sector cárnico a ser más activos en la defensa de su sector, porque «los argumentos científicos están de su parte». «Gracias a los ganaderos, los ciudadanos tienen acceso a la carne, que ofrece proteínas animales de alto valor biológico y que son imprescindibles para la vida», insistía.