La situación de la lengua azul se recrudece: Almería, la única provincia andaluza libre de la enfermedad
Se localizan nuevos focos de los serotipos 3 y 8, mientras ganaderos y Junta recuerdan la importancia de la vacunación
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha publicado un nuevo informe de actualización sobre la situación epidemiológica de la enfermedad de la lengua azul en España, que incluye la aparición de nuevos focos.
En concreto, los laboratorios regionales de sanidad animal y el Laboratorio Central de Veterinaria (LCV) de Algete, laboratorio nacional de referencia para esta enfermedad, han confirmado la presencia de la enfermedad en las provincias y Comunidades Autónomas de Málaga, Cádiz, Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada, Huelva, Burgos, Ávila, León, Soria, Salamanca, Navarra, Extremadura, Toledo, Ciudad Real, País Vasco, Cantabria, Galicia, Madrid y Murcia con implicación de los serotipos 1, 3 y 8.
Desde la última actualización, realizada el 12 de agosto, se han detectado nuevos focos en las provincias de Soria (s3), Madrid (s3), Orense (s8), Pontevedra (s3), Huelva (s3 y s8), Granada (s8)y Murcia (s3). En Soria, Madrid, Huelva y Murcia no se habían notificado casos esta temporada.

La vacunación, fundamental
Hace unos días, la consejería de Agricultura mantuvo una reunión con las organizaciones agrarias para actualizar la situación, un encuentro en el que se insistió en la necesidad de la vacunación contra la lengua azul, enfermedad con focos en todas las provincias andaluzas excepto en Almería.
La Administración andaluza ha animado a vacunar a los animales de los serotipos que circulan por la comunidad (1,3,4 y 8) en el «momento adecuado», periodo que se concentra entre los meses de diciembre a abril, recordaba la Junta a Europa Press. «Las explotaciones correctamente vacunadas en el momento adecuado quedan protegidas y, en caso de sufrir impactos (abortos y disminución de la producción de leche, entre otros), éstos son mucho menores que en explotaciones no vacunadas», apostillan las fuentes consultadas.
La Consejería subvencionará el 50% de los gastos por compra y administración de las vacunas frente a los serotipos 3 y 8 y continuará facilitando las dosis frente a 1 y 4. La vacunación es una de las principales medidas de prevención y control de enfermedades que pueden sufrir los animales. Vacunar, de hecho, «es la principal medida para proteger a las ovejas, el ganado más afectado por la lengua, que también pueden contraer vacas y cabras».
En esta campaña, además, ha cambiado la forma de proceder del Ministerio: todo el territorio ha pasado a ser zona suspendida frente a los serotipos 1, 3, 4 y 8, la vacunación de ser obligatoria a voluntaria en todo el territorio peninsular y, por lo tanto, se pueden realizar movimientos de bovinos y ovinos dentro de la España peninsular sin requisitos específicos con respecto a la lengua azul; es decir, sin restricciones en los movimientos nacionales y no habrá que hacer ni PCR ni vacunar a los animales para poder moverlos. No obstante, sí que insisten desde el Ministerio en la importancia de comunicar la presencia de síntomas.
Solicitud de ayudas
Ante, lo que se espera, sea un ‘repunte’ de la aparición de los mosquitos portadores de la enfermedad para los meses de septiembre y octubre, los ganaderos piden con insistencia un nuevo plan de ayudas tanto al Ministerio de Agricultura como a la consejería de Agricultura para todos los ganaderos afectados que les pueda compensar las enormes pérdidas que están teniendo por el desarrollo de esta enfermedad.
Desde Asaja, por ejemplo, han alertado en varias ocasiones «del grave perjuicio sanitario y económico» que esta enfermedad está causando al sector, especialmente en explotaciones de ovino y bovino.
Los síntomas
Cabe recordar que la lengua azul es una enfermedad vírica que afecta principalmente a rumiantes como ovejas, cabras y vacas, y no se transmite a los humanos. Provoca fiebres altas, inflamación de las mucosas, dificultad respiratoria, abortos y, en los casos más graves, la muerte del animal. El virus se transmite a través de mosquitos del género Culicoides, cuya reproducción se ve favorecida por las temperaturas actuales, que permiten más ciclos y, por tanto, una mayor capacidad de infección.