Los mares que rodean a la Antártida han perdido casi la totalidad de sus poblaciones de ballena azul en el último siglo. Estas aguas han pasado de albergar más de 200.000 cetáceos a sólo 2.300. Así lo advierte la organización conservacionista WWF en el informe que ha presentado con motivo de la nueva reunión de la Convención Ballenera Internacional (CBI), que comienza hoy en Agadir (Marruecos). Hasta el 25 de junio los asistentes debatirán sobre una posible reapertura de la caza comercial tras 25 años de moratoria.
«Si se reabre la caza de ballenas en este santurario antártico, se dispara la posibilidad de que desaparezcan de los mares de muchos otros países en África, Oceanía, las islas del Pacífico y Sudamérica», alerta la ONG.
Tras la muerte de 725.000 rorcuales comunes a manos de los buques balleneros, la especie aparece como «amenazada» dentro de la «Lista roja» de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Límites «científicamente» sostenibles
Después de concluir el año pasado en Madeira sin acuerdo su sexagésimo primera reunión anual, los 88 miembros de la CBI abordan este año una nueva manera de acercar posturas. Sobre la mesa está la propuesta que la presidencia presentó el pasado marzo.
En ese documento se establece entre otros puntos que durante la próxima década «la moratoria sigue vigente», pero que «los límites de captura en general estarán significativamente por debajo de los actuales y científicamente determinados como sustentables».
El vicepresidente de la CBI, Anthony Liverpool, de Antigua y Barbuda, reconoció hoy en la apertura de la reunión que los países mantienen «posturas claramente divergentes» sobre zonas de captura, comercio internacional y cuotas, por lo que apeló a la cooperación.
La sesión plenaria será suspendida hasta el miércoles, hasta entonces se dará paso a grupos de negociación a puerta cerrada, una decisión cuestionada por los grupos ecologistas y que no se tomaba desde 2002.