Sólo un día después de la masiva manifestación independentista encabezada por José Montilla, la capital de Cataluña cambio de cara. Miles de barceloneses se han volcado con la selección española. La bandera española era visible en balcones y fachadas de toda la ciudad, compartiendo protagonismo por primera vez en los últimos treinta años con la "senyera". Numerosos taxis y vehículos privados circulaban con banderas y bufandas en antenas y ventanillas.
Una hora antes del partido, la zona habilitada por el Ayuntamiento de Barcelnoa ya había sido ocupada por miles de seguidores catalanes de la selección española, aunque se llevaron la desagradable sorpresa de que las dos pantallas no eran exactamente gigantes, sino más bien una solución de última hora con la que el alcalde socialista Hereu pretendía no favorecer las aglomeraciones.
El líder del PP en Barcelona, Alberto Fernández, denunció que el equipo de gobierno socialista en Barcelona había hecho todo lo posible para frustar la imagen de una plaza de España a reventar y que recibió la interpretación del himno nacional con una cerrada ovación.







