Se daba por hecho en Portugal que Carlos Queiroz iba a dejar el cargo de seleccionador. Y es que, además de la eliminación del Mundial, con mal ambiente incluido entre el seleccionador y los jugadores especialmente con hombres como Crisiano Ronaldo y Deco, iba a surgir un acontecimiento agravante. Un equipo de control de la Autoridad Antidopaje de Portugal visitó por sorpresa a la selección en Covilhã, en plena concentración para el Mundial, y salió increpado e insultado por el propio Carlos Queiroz en el hotel en el que estaban instalados.
Las palabras del seleccionador cayeron muy mal tanto en la Federación como en el entorno político portugués, en el que reconocieron que existían hechos «muy graves» en la investigación abierta para saber lo ocurrido, y después el devenir del Mundial parecía condenar a Queiroz. Pero cuando todo indicaba que el seleccionador iba a ser despedido, la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) decidió darle una oportunidad y escuchar su versión de los hechos. Además, echar a Queiroz suponía un importante desembolso de dinero, cerca de cinco millones de euros, por lo que era una decisión delicada.
El técnico, por su parte, se ha arropado de reconocidos personajes del mundo del fútbol como Luis Figo o Alex Fergurson para intentar limpiar su nombre y defender su puesto de trabajo. Ahora las aguas están más calmas y se espera a que el Comité de Disciplina anuncie su sentencia en los próximos días, con Queiroz pendiente de un hilo.







