Despechado, rechazado para entrenar a la selección de Camerún y sentado de plató en plató para explicar el «ataque de cuernos» que ha sufrido. Es la vida a la que se ha visto abocado este verano toda una leyenda del fútbol alemán después de que su esposa Liliana, de 22 años, apareciera en unas compremetodaras fotos con un joven italiano tomadas en una playa de Cerdeña. Lothar Matthaüs, futbolista que más veces ha vestido la camiseta de su país (150 partidos internacionales y 23 goles), vive los peores días de su vida después de que esas imágenes salieran publicadas en la prensa y su culebrón conyugal comenzara a provocar ríos y ríos de tinta en las páginas de las revistas.
A sus 49 años, el jugador de campo que ha participado en más mundiales —cinco— creía haber encontrado la felicidad en el amor después de tres matrimonios fracasados. Todo era maravilloso con la bella Liliana hasta que unas fotos desvelaron las infidelidades de su esposa en Italia, país donde pocos años antes Lothar disputó el Calcio defendiendo la camiseta del Inter.
La vergüenza de la familia
«Mis padres se avergüenzan de mi», se lamenta un futbolista que fue idolatrado en su día en Alemania por los mismos aficionados que no salen de su asombro al verle, años después, de cadena en cadena para contar sus miserias amorosas. No es el único; su mujer y el italiano conquistador, de 27 años, también se han dedicado a desvelar en televisión su historia de pasión. Una aventura que no solo ha hundido a Matthaüs en lo personal y en lo familiar. Su carrera profesional ha sufrido un nuevo revés por la infidelidad de Liliana. El que fuera seleccionador de Hungría, tras quince meses esperando una oportunidad, ha visto que el tren para entrenar a Camerún no ha parado finalmente en su puerta a pesar de que su nombre sonaba con fuerza como principal candidato para tomar los mandos tras el fracaso mundialista. El enfado de la mujer del presidente del país africano fue monumental al conocer la complicada vida del ex futbolista y exigió a su marido, Paul Biya, que impidiera su contratación.
La petición de la extravagante Chantal Biya fue seguida a rajatabla, porque Matthaüs no era visto como un buen ejemplo y el cargo de seleccionador nacional fue para otro. El gran beneficiado en esta rocambolesca historia ha sido el español Javier Clemente, que ayer fue nombrado oficialmente seleccionador de Camerún para dirigir, los dos próximos años, a los leones indomables.







