Casi tres décadas después de que una jovencísima Drew Barrymore diera el salto a la gran pantalla como la niña de E.T., la actriz vuelve a sorprendernos con una comedia romántica con su ex pareja Justin Long, con quien estuvo saliendo intermitentemente desde 2007. Aunque ya compartieron cartel en «¿Qué les pasa a los hombres?», en esta ocasión nos narran las dificultades y obstáculos que tienen que afrontar dos jóvenes para mantener viva una relación a distancia. Durante la presentación a los medios en Londres, ambos coincidieron en que haber sido pareja facilitó mucho el rodaje.
No obstante, la directora del filme, Nannette Burstein —candidata en 2000 a un Óscar por su documental «On the ropes»— confirmó la buena relación de la ex pareja y recalcó que tanto Drew como Justin han logrado darle mucha más naturalidad a la película. Tanto es así que incluso Barrymore confesó sentirse encantada a la hora de fingir por exigencias del guión escenas de cama. «Sé que debería decir que me siento rara haciéndolo, pero ir a trabajar y simular que estás teniendo sexo resulta realmente divertido», aseguró la actriz. Además, Drew aprovechó la oportunidad para señalar que se considera una afortunada al desempeñar un trabajo como el suyo: «Hay tantos trabajos difíciles que no puedo si quiera imaginar quejarme sobre algo así».
«“Salvando las distancias” trata también la situación de una generación que tiene que aprender a conseguir un equilibrio entre su carrera y el amor», afirmó la directora. Los dos protagonistas aseguraron que por su profesión están muy acostumbrados a llevar este tipo de relaciones. Si bien, Drew confesó que no es partidaria de las nuevas tecnologías para alimentar el amor. «Para ser sincera, encuentro realmente molesto mandar mensajes de texto. Crean una falsa intimidad y no creo que ésto sea suficiente para una mujer». Si bien, recomienda «hablar desde el corazón» aunque sea por teléfono o por correo para mantener una comunicación «más poética y verdadera».
Falsas apariencias
Después de dos matrimonios truncados y una larga lista de romances, Drew Barrymore asegura seguir creyendo en los finales felices. Aunque es consciente de sus errores, Barrymore mantiene que su próxima relación tal vez no sea una persona «popular». Sin embargo, lejos de abrir las puertas a una nueva relación, reconoce que después de un tour de tres años en el que ha estado volcada en su faceta de productora y directora, necesita dedicarse un tiempo a sí misma, y a sus amigos.
A sus treinta y cinco años, una sensata Drew Barrymore, reconoce no estar preocupada por el paso del tiempo y afirma que cada uno «tiene que ser honesto consigo mismo». De hecho, confiesa estar «harta» de todo lo que rodea a las «celebrities», y no duda en señalar el lado negativo de su profesión: «la invasión de la intimidad de las vidas privadas de las personas». Además destacó que en los años setenta y ochenta, «los actores eran actores y sentían pasión por lo que hacían. No se preocupaban de llamar a la prensa para decir estoy saliendo de este restaurante». En su crítica, Barrymore comentó estar cansada de ser comparada con otras «celebrities», y recalcó que ella misma no se reconoce como tal. Reprobó así el trato que recibe por parte de los medios, ya que tiene la misma cobertura «que alguien que expone su vida en un reality show». «Ésta es, probablemente, mi mayor frustración», afirmó la actriz.
A pesar de sus incompatibilidades como pareja, lo cierto es que Long y Barrymore tienen una relación de respeto mutuo, relación que se ha intensificado tras las largas horas de trabajo que han compartido juntos. La ex Ángel de Charlie no sólo señaló lo «brillante» que había sido trabajar con Justin, sino que además aseguró que el artista le hace ser mejor actriz.






