El malestar de los vecinos por el agua de abasto en el municipio grancanario de Ingenio sigue acrecentándose en estos meses estivales, en los que barrios como Lomo Cardón y El Lirón padecen la imposibilidad de utilizar el líquido elemento por el exceso de tierra que acumula.
Ante las numerosas reclamaciones llevadas a cabo por los vecinos en los últimos dos años, la empresa Aqualia —encargada del servicio municipal en este municipio grancanario— insiste en que el agua cumple con los requisitos especificados en el Real Decreto 140/2003 (en el que se establecen los criterios de consumo humano), así como por el Programa de Vigilancia Sanitaria del Agua de Consumo Humano del Gobierno regional. Sin embargo, la compañía no descarta que los problemas vengan provocados por la propia antigüedad de la red general existente. Por ello, desde el consistorio se asegura que tanto el grupo de gobierno como Aqualia han iniciado los trámites para elaborar un Plan Director que conlleve la tan esperada renovación.
En cualquier caso, los vecinos temen que este boceto de buenas intenciones quede en agua de borrajas ante la delicada situación de las arcas locales. Ya desde el pasado 2009, algunos vecinos han tenido que lidiar con esta incómoda situación, en el que el exceso de óxido y sedimentos en el agua de abasto ha impedido su uso doméstico.
Desde entonces, hacer la comida, lavar la ropa o el simple aseo personal se han convertido en una auténtica odisea incluso en Las Longueras o el propio casco antiguo de Ingenio, enclaves en los que se han multiplicado las fricciones con el Ayuntamiento del sureste.
Orígenes
Aunque este espinoso asunto ya se originó en la pasada década, lo cierto es que el Partido Socialista desató la caja de Pandora el pasado 22 de julio al rechazar una moción del PP que velaba por mejor el sistema de alcantarillado y abastecimiento, basándose en las inmitigables quejas vecinales y en los análisis llevados a cabo por electrólisis. Sin embargo, el asunto volverá a saltar a la palestra antes de que concluya el año, pese a que se ha agotado la vía de las mociones, ya que el portavoz popular, Juanjo Gil, aseguró a ABC que su grupo está estudiando la vía judicial para solventar este espinoso conflicto y ver la responsabilidad del consistorio.
Fricciones
«Este tema viene de atrás, pero nosotros llevamos dos años así y se ha convertido en una auténtica faena incluso ducharse», reconoce Vicente Díaz, vecino de Las Longueras.
«El agua sale de color canela, llena de tierra», afirma Nicolás Suárez, propietario de una vivienda en Lomo Cardón. «La ropa se te estropea y ya he tenido que comprarme otro termo que se me ha roto con todo esto», apostilla. A juicio del edil popular, Juanjo Gil, «no cabe duda que estos son obras de considerable envergadura presupuestaria, pero llama la atención que en Ingenio se hayan destinado varias cuantías del famoso Plan Zapatero a recintos deportivos y de otra índole cuando se podría haber reservado algunas partidas para afrontar este problema». Las secuelas, desgraciadamente, ya se están evidenciando.
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