El modelo pedagógico, como ha sucedido en España, ha evolucionado de forma importante en los últimos años, de modo que hoy en poco se parecen las aulas y sus prácticas educativas a las que se observaban hace apenas diez años. Las nuevas tecnologías se han ido imponiendo con fuerza y hoy, en plena era digital, esas nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC, son una realidad ineludible.
El propio consejero afirma que «en el 2000 hablábamos de aulas de informática y en 2004 ya lo hacíamos de informática en el aula», para que en 2009 se empezaran a extender las pizarras digitales hacia el camino del «aula virtual».
La Consejería mantiene también, en ese cambio tecnológico, la idea de que antes de que acabe el curso 2010-2011, el 50 por ciento de los alumnos de quinto y sexto curso de Educación Primaria dispongan de los miniordenadores portátiles, mientras que el 50% restante los recibirán en el siguiente curso, una vez que la Consejería firme el correspondiente convenio con el Ministerio de Educación.
En total, este curso que empieza estos días habrá 85.993 ordenadores, 19.696 nuevos, con una ratio de <MC2>3,75 alumnos por ordenador (en 2007, la ratio era de 6,88).
Sin prisa, pero sin pausa
En alusión a los plazos que se van marcando para que los alumnos de Primaria dispongan de los miniportátiles citados, Juan José Mateos también pone de manifiesto que «el tiempo no es importante» y que su «preocupación» se centra más «en cómo van a usar los ordenadores y en la competencia de los profesores» para poder ayudar a los alumnos. «Las prisas no son lo importante», apostilla.






