En un nuevo y sorprendente giro del «culebrón» en el que está instalada la empresa Gullón desde hace meses, el ex director general de la compañía, Juan Miguel Martínez Gabaldón, pasó a ayer a ocupar de nuevo su antiguo puesto tras haberse embolsado más de nueve millones por el despido improcedente precisamente de ese mismo cargo. La decisión fue comunicada ayer por la administradora única —tras decisión judicial— de la firma galletera, María Teresa Rodríguez, al Comité de Empresa en una cita en la que «buena parte» de los «invitados» mostraron su rechazo a ésta y otras medidas y terminaron abandonando la reunión
Rodríguez, enfrentado a algunos de sus hijos y hermanos por la forma de gestionar la galletera y por otros temas más «personales», ya había comunicado por la mañana a uno de sus vástagos, Félix Gullón, que quedaba suspendido de su puesto como director general. Era el siguiente paso —esperado— después de que el jueves quedara disuelto el Consejo de Administración de la firma con presencia de los familiares más cercanos de María Teresa. El hijo destituido explicó a ABC que cuando acudió ayer a su puesto de trabajo «me encontré con que habían cambiado la cerradura de mi puerta y un guardia de seguridad me impedía también la entrada».
Fuentes cercanas a los hijos de Rodríguez aseguraron también a este periódico que existe una «gran preocupación» y admiten que el dinero ingresado ya por Gabaldón es «irrecuperable», pero temen también que ahora consiga los siete millones que reclama por diferentes capítulos al considerar que María Teresa Rodríguez «es una marioneta» en manos del renombrado director general.
Mientras, y según un comunicado a los medios, María Teresa Rodríguez y Juan Miguel Martínez Gabaldón quisieron «confirmar expresamente que mantiene intactos todos los planes de expansión de la fábrica».







