EFE
El Papamóvil que Benedicto XVI utilizará en Barcelona llegó ayer a la ciudad
Barcelona sigue engalandándose para recibir al Papa Benedicto XVI como se merece. Aunque el llamamiento del alcade de Barcelona en su bando a colgar «senyeres» en los balcones parece haber tenido una acogida aún modesta —las banderas todavía colgadas parecen más bien recuerdos de la Diada o de la Mercè— mucho más apreciables son las enseñas en blanco y amarillo emblema del Vaticano, que se multiplican por doquier.
Al reparto de banderolas por parte del Arzobispado se ha sumado la iniciativa más bien espontánea de un grupo de familias católicas que, recordando aquel lema histórico del «Barcelona, posa't guapa», lo han reconvertido en un muy simpático «Barcelona, posa't Papa!!!», donde animan a los fieles a recibir con entusiasmo a Su Santidad. En la misma página (www.bcnconelpapa.blogspot.com) se recogen donativos y se facilita el listado de librerias y entidades que participan en la iniciativa. Otras iniciativas, tomando como iconografía las camisetas de la NBA, lanzan un «Welcome to BCN B16» para convocar un «evento vela», esto es, realizar una concentración de velas el seis de noviembre a las nueve de la noche en la plaza de la Catedral coincidiendo con la llegada de Benedicto XVI al palacio Episcopal, donde dormirá esa noche tras regresar de Santiago de Compostela.
El templo, a punto
En paralelo a las iniciativas de particulares para decorar sus balcones, o a la participación de voluntarios en las múltiples tareas de apoyo, la Sagrada Familia también se acicala para su consagración. Ya es visible, por ejemplo, la decoración provisional que se ha instalado en la inconclusa fachada de la Gloria —por donde el Papa accederá al templo—, y donde las ocho grandes columnas se han cubierto con telas rojas, soportando también unos paneles simulando la fachada una vez esté terminada.
Por otra parte, ayer se conoció también que ante la gran demanda de peticiones para asistir a la ceremonia del domingo, se habilitará la Monumental, con una capacidad de 16.000 personas para seguir la misa mediante pantallas gigantes.






