Un partido intenso, con talento y orden en los blancos, y orgullo y valentía en los milaneses. En las líneas, tomadas una por una fue algo superior el Madrid, sobre todo porque su medio campo se mostró mucho más versátil y talentoso que el del rival, con exceso de dragaminas.
Defensa
Acertados los dos porteros, más Abbiati porque tuvo mucho trabajo, acosado por todos los lados y partes de la zona de puerta. Casillas, en lo suyo. Esta temporada se aburre mucho, contempla el juego con ojos soñolientos, o eso parece, porque lo cierto es que cuando tiene que responder lo hace con una solvencia excepcional. En la primera parte, los músculos helados y con pocas expectativas de tocar el balón, se le plantó delante Ibrahimovic y su salida le cegó los ojos, la mirada y la portería. No vio más que 1,85 de gigante agigantado. Eso sí, luego, un pequeño agujero en los goles locales. Espectaculares los cuatro defensas del Madrid en la primera mitad pero, sobre todo, los dos centrales, que hicieron cortes inverosímiles. Su trabajo fue complejo porque los del Milán, sin balón, tiraron contras peligrosísimas, buscando la espalda en balones largos bien dirigidos. Los laterales, también aplicados, con concentración y disciplina. En la segunda parte, con todo el equipo más relajado, tuvieron serios problemas ante la velocidad y la ambición de Inzaghi, un tipo al que nunca se debe menospreciar.
Mediocampo
El del Milán es penoso. Allegri puso a dos braceros como Gattuso y Boateng al lado de Pirlo: como poner a dos pintores de brocha gorda junto a Velázquez. Así que la tosquedad y falta de talento se les notó aún más. Lo de Gattuso es deplorable. Siempre ha sido un futbolista troglodita, torpe y desagradable, pero con los años ha ido acentuando su grosería y ya se arrastra por el campo. En la segunda parte mejoró algo y su garra contagió al resto. Con todo, el Madrid le superó casi todo el tiempo, con juventud, polivalencia, toque y talento. Nada que ver. Con que Ozil hubiese estado algo más metido en el partido, toda la medular milanista habría desaparecido.
Delantera
Luces y sombras entre los locales. Mal Ronaldinho e Ibrahimovic y bastante bien Pato, incisivo y rápido, intentándolo siempre y poniendo en apuros a Marcelo. Ibrahimovic tuvo una especial torpeza para comerse todos los fuera de juego y Ronaldinho amagó hasta a su sombra pero no está para irse de nadie. Dio buenos pases en profundidad, pero sin resultado final. El mejor fue Inzaghi, que salió y revolucionó el partido. Marcó los dos goles y desató la euforia entre los suyos, que despertaron.
Los del Madrid bien, pero desacertados en los metros finales. Lo intentaron siempre y tuvieron buenas ocasiones pero fallaron mucho. Di María dio un gol espectacular y trabajó mucho por su lado, creando enormes problemas. Cristiano, más ruido que nueces e Higuaín apareció cuando tenía que hacerlo: para marcar.







