La diferencia estuvo atrás. El Madrid, con Casillas y Carvalho, cerró los senderos. El Atlético no lo hizo tanto. Factores demostrables: la defensa del Madrid es de hierro este año. En ella basó su triunfo ayer.
Defensa
Espectacular la del Real Madrid, en especial con Carvalho, que lo cortó todo y se mostró infranqueable por arriba y por abajo. Le acompañó bien Pepe, que jugó un partido sin algarabías, concentrado, sin concesiones a la galería, probablemente advertido por Mourinho de que tonterías las mínimas. Esta vez los laterales se mantuvieron atrás, disciplinados, serios, guardando las espaldas, sin las habituales frivolidades de Ramos.
La zaga atlética también estuvo bien, pero menos. A diferencia de los madridistas, no aguantaron el tramo inicial y dos errores puntuales, uno de su portero, le costaron los puntos. Es cierto que en el resto, tanto Ujfalusi como Domínguez y el mismo De Gea (sobre todo al final) estuvieron notables, pero ellos sí tuvieron un instante de desánimo, y ahí se fueron al barranco sin remedio.
Centro del campo
Más igualado de lo que pareció. Si el Madrid perdió la pelota en la zona ancha más debió ser por indicaciones de Mourinho, que vio la posibilidad de sentenciar a la contra, que por deseo o incapacidad de la medular blanca, que estuvo muy acertada en todo momento. Mención especial para Khedira, que va creciendo y que ayer realizó espléndidos cortes y oportunas coberturas a sus zagueros. Xabi Alonso, en su línea: lo ve todo y desatasca cualquier aglomeración.
En el Atlético, bien Tiago y también Mario, si bien en la primera media hora, empujados por el ardor madridista, se metieron demasiado atrás y dejaron vía libre a la creatividad de los blancos. Luego, controlaron el encuentro.






