«Salimos del bar y nos dirigimos al coche. Cuando tenía medio cuerpo dentro apareció el asesino de Carol; empezó a apuñalarme con el cuchillo en la cabeza. Quería gritarle ¡no me mates, no me mates!, pero no sé si lo hice. Le dije a Carol: ¡titi, sal del coche y pide ayuda!. La vi que corría pero no corría de los nervios. Siguió dándome puñaladas. Al rato me dejó en el coche y se fue a por Carol. Yo tenía el estómago y las tripas fuera. Corrí a buscar ayuda». Susana habla sin parar de llorar. A su amiga del alma la mataron. A ella, casi. Está en tratamiento; duerme mal, tiene ansiedad, le da miedo quedarse sola en casa y no se atreve a salir a la calle si no es con alguien. «Me ha destrozado la vida» . Su relato de lo que ocurrió aquel 11 de enero de 2009 emocionó ayer al público presente en la Audiencia de Valencia, donde se celebró el juicio contra Mohamed A. Está acusado de matar a puñaladas a Carolina Planells, 23 años, y de herir gravemente a su amiga Susana cuando ambas salían del bar que regentaban en Paiporta (Valencia). Aquel cliente molesto que «no nos daba buen rollo» se cree un profeta embrujado por sus víctimas. Es marroquí, «musulmán pero no fanático». Asegura que le echaban unos polvos en las consumiciones; que tiene un cristal en la cabeza y que ellas le controlaban con un mando porque «querían quitarle su profecía y dársela a un cristiano». Admite que las mató, aunque dice no acordarse de nada. «Estaba como loco», declaró ayer. Fue un relato incoherente y disparatado.
Trastorno delirante
Los psiquiatras creen que no está en su sano juicio, que sufre un trastorno con ideas delirantes. No dudan de la «peligrosidad del sujeto» y recomiendan su internamiento hasta que la terapia logre la «encapsulación» de esas ideas delirantes. No saben cuándo puede ocurrir. Tal vez nunca. Pero si ocurre, podría salir del centro y recibir tratamiento ambulatorio. De acuerdo con la opinión de los expertos, el fiscal cree que debe ser internado en un psiquiátrico durante un máximo de 34 años.
Los abogados de las víctimas y del Ayuntamiento sostienen que el acusado finge; que ha conseguido engañar a los facultativos y al fiscal. Cometió los crímenes por despecho. Piden cárcel. También 34 años. Cuestionan los informes de los psiquiatras por contradictorios, vagos e incomprensibles. La tensión acumulada se desbordó cuando el tribunal dejó el caso visto para sentencia. Familiares y amigos de las víctimas increparon al acusado.






