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Luz Casal canta para recaudar fondos contra el cáncer
Día 04/02/2011 - 14.58h
Ojalá Luz Casal solo fuera noticia por sus discos, por sus conciertos, porque es una de las mejores voces que ha dado la música española, capaz de navegar por las aguas del rock, de la balada, del bolero... Pero hoy prima la información sobre su estado de salud. Por fortuna, ha regresado donde lo dejó en mayo de 2010, cuando volvió a sufrir esa terrible enfermedad que ahora ella contraataca con un concierto a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer. Una lección de pundonor.
–¿Con qué ánimos afronta el regreso?
–Con muchísimas ganas. Y más que con ganas, con ilusión. Explicar la fascinación que ejerce el escenario es complicado, sobre todo cuando tienes el propósito de tener una relación intensa con el público, no la de ofrecer un espectáculo con la distancia de centenares de metros. Las canciones en directo cobran vida. Las hay que reflejan cosas muy profundas, que representan tu vida, pero otras que no, y ahí está la gracia, en convertirte en eso que estás cantando, y puedes resultar la persona más apasionada o la más detestable, o cínica... Existe todo ese abanico. No tengo claro si moriré encima de un escenario, no es algo que me preocupe ni que me cuestione, pero de momento es algo que no puedo dejar de hacer.
–Retoma el disco «La Pasión», en el que interpreta boleros, un género muy proclive a ese tipo de personajes.
–Más que personajes, yo diría sentimientos llevados al extremo. Por ejemplo, al cantar «El desengaño» me ocurre como con «Un año de amor», que logro salirme de mi cuerpo y me convierto en una mujer con otro carácter, hasta físicamente, y sin duda el bolero es el género musical que mejor define los sentimientos. Va incluso más allá de la balada. Tiene que ver con el idioma. Una balada la puedes escuchar en inglés, en francés o en italiano, y tiene su característica. En cambio en el bolero ese plus intenso lo da el idioma. Aparte de ese carácter latino, más apasionado, aunque ahí puede haber mil matices, pero desde luego veo y sobre todo siento que es un género que expresa de forma muy intensa los sentimientos.
Una más de la familia
–Muchos pensaban que era un estilo ideal para su voz.
–No tiene especial mérito. Es debido a mi cultura. Es algo que me habían demandado desde que hice «Piensa en mí», en 1991, y siempre me había negado, hasta que estuve enferma y me dio ese punto de hacerlo. Entonces me di cuenta de que conocía un número importantísimo de boleros, que es algo que forma parte de mi cultura musical, como también los Beatles o Janis Joplin. O como la copla y el flamenco.
–Luz Casal también forma parte de la memoria musical de mucha gente.
–A esa conclusión he llegado cuando empecé a recibir mensajes de la gente. Te das cuenta de que, para ciertas personas, eres un elemento más en su familia. Hay que tener cuidado para que el ego no te flote, pero en mi caso resulta conmovedor.
–Especialmente en este etapa, se habrá desbordado el cariño.
–Sí, ha sido una de las cosas importantes que me han ayudado. Te das cuenta de otras realidades. La sensación de ser querida es como tocar el cielo.
Transmitir vida
–Ante todas estas experiencias, es obvio que cambia la perspectiva de la vida. ¿También de la música?
–Tengo la sensación de que te sensibilizas. Cuando cantas algo que te evoca una de esas realidades concretas a las que me refería antes, digamos que tus sentimientos, tu manera de decir esas palabras, esa frase o esa historia, es más emotiva. Hay buenos intérpretes muy jóvenes y sin experiencias vitales, pero en el caso de la voz, cuanto más conocimiento tengas de la vida, de la felicidad, del sufrimiento, aunque sea a través de los otros (no puedes vivir 20 vidas), más comunicativa eres. Uno de los ejemplos más avasalladores es el de Billie Holliday, que aunque no entiendas ni una palabra de inglés, está a punto de salirte el corazón por la boca.







