Hay un dicho español muy recurrente que afirma que ya que el Pisuerga pasa por Valladolid, aprovechamos para llevar a cabo un propósito determinado. Pues bien, el Cabildo de Tenerife se escuda en el gran atasco del pasado 2 de febrero en los accesos al Teide para recuperar, una vez más, la idea de que hay que prohibir el acceso de coches al recinto y hacer que los visitantes se monten en guaguas especialmente habilitadas al efecto, pagando, claro está, que no hay quien dé puntada sin hilo.
Aquí, como siempre, funciona la picaresca administrativa a la hora de sacarle los cuartos al ciudadano, hasta por respirar si así fuese necesario con tal de sanear las maltrechas arcas. De momento, y Dios no lo quiera, la competencia de los parques nacionales canarios está transferida al Gobierno de Canarias, aunque los Cabildos, especialmente el de Tenerife, están reclamando la gestión del Parque Nacional del Teide como el perro Pancho le pide el boleto de la Euromillones a su dueño.
A la corporación tinerfeña, aún presidida por Ricardo Melchior Navarro, se le ha puesto entre ceja y ceja mandar y ordenar en este espacio natural que, no lo olviden, señores políticos, es de todos, de los tinerfeños, de los canarios, del resto de españoles y hasta del mundo entero si me apuran. Lo que sucede es que al Cabildo le interesan las perritas que pudiera sacarse por aplicar su norma de cobrarnos a todos los que decidimos subir hasta el Teide, de ahí su denodado interés en hacerse con el control del mismo.
Lo increíble del caso es que ahora se vienen a acordar de lo que sucede en Lanzarote, donde para hacer la ruta de los volcanes se cobra una tasa a los visitantes porque obligatoriamente, si quieren conocer in situ este atractivo turístico, deben de ir en las guaguas habilitadas a tal fin. Por supuesto que no estoy nada de acuerdo tampoco con este peaje que se ha implantado en la isla conejera y sería un craso error enarbolar ese argumento de que en otros sitios se está cobrando una tasa porque entonces, decididamente, nos cargamos el turismo en las Islas.
Acceder al Teide, señor presidente del Cabildo, nos cuesta un pico desde que decidimos poner en marcha el vehículo. Te dejas una pasta en combustible, las pastillas de freno se gastan que no veas, si no vas provisto de comida, te la clavan bien clavada en los restaurantes cercanos o no digamos en el mismo Parador Nacional y subir en el teleférico es un verdadero sableo a los bolsillos de los turistas y habitantes. ¿Y encima usted pretende que tengamos que pagar equis euros más por subirnos en una guagua? Me parece una inocentada a destiempo.






