Se esperaba. La noticia de que el fondo de Abu Dhabi IPIC —Internacional Petroleum Investment Company— se garantizaba el control del 100% de Cepsa tras comprar el pasado miércoles a Total su 48,8% en el capital de la petrolera y lanzar una OPA, lo que le permitirá completar la adquisición de todo el accionariado, no ha pillado por sorpresa entre los analistas del mercado. Es más, algunas fuentes consultadas esperaban que dicha operación se hubiera hecho hace tiempo, cuando el fondo se preocupó de escalar posiciones hasta hacerse con el 47% en verano de 2009, al adquirir el 32,5% en manos de Banco Santander y el 5% de Unión Fenosa.
IPIC entró en el capital de Cepsa en 1988 y siempre ha dado muestras de ser un fiel accionista. Con esta operación se consigue dar, aún si cabe, una mayor estabilidad a Cepsa, cuyo negocio mayoritario se centra en el refino, mercado en el que los márgenes se han visto reducidos.
Total ya venía desde hace tiempo arrastrando su interés por reducir su capacidad de refino, y por eso ha decidido salir de Cepsa, según algunas fuentes. Las especulaciones no se han hecho esperar para vaticinar cuál sería el destino de las primas que la francesa logra con la operación —3.700 millones tras vender su 48,8%—. Las primeras lanzas apuntaron a Repsol. La compañía no ha realizado ninguna comunicación al respecto, mientras que Total lo desmintió desde un principio, a pesar de que los más suspicaces manifiesten sus dudas ante tal declaración de no intenciones.
Uno de los obstáculos que se veía anteriormente a una posible entrada de Total en Repsol era que estaba en Cepsa, una competidora. Ahora la situación ha cambiado. De hecho, cuando saltó la noticia, las acciones de Sacyr —que tiene un 20% de Repsol— se dispararon en Bolsa. «Si la intención de su estrategia es reducir en refino en Europa, no tiene sentido que se entre en una compañía de refino aún más fuerte —apunta Natalia Aguirre, directora de análisis y estrategia de Renta 4—. Sin embargo, sí le podría interesar por la parte de exploración y producción, que ha crecido mucho. A ello se suma que Repsol ha mejorado el dividendo a niveles previos a la crisis, sus grandes éxitos exploratorios, las posibilidades de que le mejoren el rating, su gran exposición a Brasil...».
Tampoco hay que perder de vista a Criteria, «que tiene un 12,9% de Repsol y está en pleno proceso de conversión en banco, CaixaBank, y La Caixa ha hecho un intercambio de participaciones industriales y lo único que se ha llevado al nuevo banco —apunta Natalia Aguirre— son las participaciones de Telefónica y Repsol. ¿Quién dice que no serían potenciales vendedores también en caso de querer mejorar ratios, aunque de momento no lo necesiten?», se pregunta.
Pero hay más posibles candidatas. La portuguesa Galp. Es otra opción viable, puesto que Galp tiene mucha producción en Brasil y además, hay un gran interés por parte de los accionistas de vender el grupo italiano Eni, que tiene un 33% de Galp, y ya han confirmado al mercado que quieren venderlo.
El tiempo dará la razón o no a una u otras posibilidades, pero lo cierto es que los analistas ven esta operación como un punto de partida en la veda para la llegada de nuevos fondos de inversión fundamentalmente de países árabes, China e India. Sin ir más lejos, el pasado enero aterrizaba en España el banco más grande del mundo, ICBC.
«Precisamente al estar el proceso de reestructuración del sistema financiero en auge puede haber muchas sorpresas —admite Aguirre—. «Es obvio: hay países con mucho dinero y empresas con necesidad de capital. Todo es cuestión de llegar a acuerdos porque algunas entidades igual tienen que aceptar valoraciones muy inferiores a las que exigen».
Sin embargo, Ignacio de la Torre, director de los masters in Finance de IE Business School, no ve muy probable que un fondo soberano se interese por el 100% de una caja o banco, «aunque legalmente sea factible». Considera, efectivamente, que los países árabes tienen liquidez, «pero creo que es más fácil que las cajas de ahorro decidan ampliar capital o lleguen a algún acuerdo estratégico con un inversor».
Lo cierto es que la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) anunció que iba a iniciar a partir del 1 de marzo una gira de trabajo por Asia y Oriente Medio, con el objetivo de dar a conocer la reforma y reestructuración de este sector sector. La cita con Oriente Medio ha sido aplazada por el momento, pero no son pocos los analistas que consideran este viaje como una clara exposición para la localización de inversores internacionales.
El profesor de Economía de EADA, Juan Ribas iniste en que las cajas tienen que afrontar su conversión a bancos y equilibrar el ratio entre su capital y sus activos, siguiendo las normas establecidas. «Hay dos entidades de notable calado: CaixaBank y Banco Financiero y de Ahorros. CaixaBank integra las operaciones bancarias de La Caixa. Ya cotiza en Bolsa mediante la actual Criteria. La Caixa mantendrá el 80% de las acciones. Los inversores interesados podrán acceder al resto mediante la compra en Bolsa. La cotización ha aumentado en un 20% desde enero, lo que señala el interés de los inversores. El Banco Financiero y de Ahorros está formado por Caja Madrid y otras seis entidades. El Banco iniciará su cotización en Bolsa durante 2011 y ampliará su capital básico. Por tanto, abrirá la puerta a nuevos inversores». Ribas añade que en ambos casos, la mayoría de capital seguirá siendo español, aunque habrá un inicio de participación extranjera, pero de momento minoritaria. «La participación extranjera podría aumentar a medio plazo en función de la evolución de la economía española y, en particular, de las posibilidades de refinanciación de la elevada deuda exterior española».








