ALBACETE
La vista oral celebrada ayer en la sección 1ª de la Audiencia Provincial contra José Antonio G.N., acusado en un principio de agredir sexualmente de forma continuada a la hija de su pareja, cuando ésta contaba con seis años de edad, significó el cambio de calificaciones definitivas por parte del Fiscal y la Acusación Particular. Frente a los 15 años de prisión que solicitaban para el procesado ambas partes, finalmente modificaron el delito a abuso sexual, suprimiendo además la calificación de continuado, y pidieron para el acusado 7 años de prisión. La defensa se mantuvo en la libre absolución.
El testimonio de la menor, hoy con 17 años de edad, y los médicos forenses, fueron decisivos a la hora de provocar un cambio en la calificación del delito. A los peritos «no les cuadra» el que una niña sufra una penetración vaginal y ésta no le provoque desgarro alguno porque, aseguraron, cuando esto se produce en una infante, «el desgarro es seguro», y ni la menor manifestó haberlo sufrido ni tuvo dolor, según su propio testimonio escuchado ayer en la Sala. Apostillaron que pudo ser que la niña desvirtuara la realidad y que lo que ayer aseguró que fue penetración, no fuera tal.
La menor, protegida por una mampara, aseguró que la pareja de su madre siempre la consideradó como su padre, pero mantenía en muchos momentos de su convivencia una actitud violenta hacia ella. Relató sólo dos episodios de abusos sufridos, aunque aseguró que desde que contaba con 6 años y hasta que su madre y ella denunciaron los ellos a la Policía, en 2007, con 13 años, sufrió «violaciones y tocamientos» en numerosas ocasiones. Llegó a asegurar que desde la primera vez, en 1999 y durante 3 ó 4 años, «todos los fines de semana». Relató que la primera vez, cuando ambos volvían juntos a su casa, en unos trasteros que estaban de obra en la planta baja de la finca, «me cogió de la mano, puso un ladrillo en la puerta, un plástico transparente en el suelo, me empezó a desnudar, me introdujo los dedos y después el pene». Al día siguiente, continuó relatando, me dijo que si decía algo me mataba a mí, a mi madre y a mi hermana pequeña. Fue el relato de su hermana confesando que había estado «jugando con su padre al toca-toca», lo que le hizo reaccionar y contárselo a su madre «porque no quería que lo que yo había vivido, lo viviera ella».
El acusado negó los hechos.






