El taller de confección de la bailarina japonesa Yumiko Takesshima en el pequeño municipio sevillano de Cazalla de la Sierra diseñó diferentes maillots que la recién oscarizada Natalie Portman luce en su última película, "Cisne Negro".
La japonesa llegó a este pueblo de la sierra norte, donde nació la madre de su marido, el ex bailarín estadounidense Mark Mahler, en 2002 para crear un taller de confección desde el que exportar vestuario específico para los bailarines de todo el mundo. "Ella comenzó diseñando su propio vestuario y casi desde los inicios la empresa ha ido creciendo gracias al boca a boca de la profesión", ha explicado el gerente de la empresa Yumiko Europa S.A, Francisco Carmona.
Gracias a este "boca a boca", la directora de vestuario de "Cisne Negro" se interesó por los diseños de Yumiko recomendada por bailarines de Nueva York a los que esta empresa sevillana suministra vestuario. Los ballet de Londres, París, Moscú, Nueva York o Tokio son algunos de los clientes fijos de la empresa que cubre el grueso de su producción con pedidos de academias y escuelas de baile del mundo. "Encargos como éste son meras anécdotas", afirma Manoli Zujar, encargada de dar el visto bueno final a todas las prendas que salen del taller.
La clave de su éxito
El éxito de la empresa estriba en la personalización de cada prenda que se transforma en "una segunda piel" para el bailarín, ha afirmado Carmona, quien añade que "cuando te pones una prenda de Yumiko, y lo digo por experiencia propia, sonríes". Desde el pequeño taller en el que trabajan 22 personas- 20 de ellas mujeres- se ha creado también el vestuario de otros grandes eventos como la última gira mundial de Madonna, en la que la cantante lució once prendas del modelo "Laura" diseñado para la ocasión.
También diseñaron el vestuario de la última gira mundial de Madonna
El gerente de Yumiko Europa S.A ha explicado que el interés que movió a esta pareja de bailarines para instalar su negocio en Cazalla, además de su vínculo familiar con el pueblo, fue su relación con la gente y que "quedaron fascinados con este pueblo de casas blancas". "Para nosotros es un honor y un orgullo ver alguna de nuestras prendas en el cine", dice Manoli Zújar, quien ha confesado no haber visto aún la película, aunque espera hacerlo pronto.






