«¡Compren a este vendedor “pepero”!», vocea el joven lotero de la ONCE, que se ha colocado en la entrada al auditorio donde se celebra la convención municipal del PP en Toledo. Exhibe los cupones a la altura de su pecho a la espera de clientes. Billetes no venderá muchos, como le sucede a Rafael Montoro en el único puesto de «merchandaising» que hay en el cónclave, pero Rita Barberá le acaba de plantar dos besos bien sonoros. La candidata del PP a la Alcaldía de Toledo, Paloma Barredo, también saluda al joven vendedor, con el que se detiene a charlar un minuto porque la segunda y última jornada de la cumbre está a punto de empezar.
Ante un auditorio repleto de militantes, el presidente del PP, Mariano Rajoy, y la secretaria general de este partido, María Dolores de Cospedal, se sientan en una plataforma blanca con forma de figura de tetris junto a otros destacados políticos del partido, como Ana Mato y Esteban González Pons. Sobre otra pieza gemela descansan los alcaldes de Madrid (Alberto Ruiz-Gallardón) y Valencia (Rita Barberá), acompañados de los alcaldables por Sevilla (Juan Ignacio Zoido) y Barcelona (Alberto Fernández), que tendrán seis minutos cada uno para sus intervenciones.
En los discursos, Gallardón, Barberá y Zoido tienen palabras de ánimo y guiños para Cospedal y Barredo, que es la anfitriona. Zoido se atreve de entrada con un pronóstico: «Toledo volverá a ser “popular”. El 22 de mayo, a las diez de la noche, ya se sabrá».
Rita Barberá, que se ha quitado la chaqueta colorada que llevaba puesta para hablar desde el atril, está tan feliz «que hasta noto fresquito». Con la frase «el PSOE se cae a pedazos», la alcaldesa de Valencia arranca aplausos, que se repiten cuando afirma: «Estos socialistas, tan valientes de cacería, están aterrados porque se han metido en un coto con un faisán y varios reptiles», en alusión a una conocida operación policial. También arranca carcajadas entre el público fiel al decir que «Barreda tiene temor a que venga Zapatero a echar una mano».
El alcalde de Madrid, que da un pequeño impulso desde su asiento para llegar al atril, se atreve a citarse con la candidata de Toledo un día después de los comicios municipales, dando por hecho que Barredo ganará en la capital regional. «El 23 de mayo quedamos para firmar un convenio que como alcaldes vamos a hacer. Y si quieres vengo yo, que me hace mucha ilusión», se ofrece Ruiz-Gallardón.
Publirreportajes
Medio centenar de candidatos del PP a las alcaldías de las capitales de provincia de España suben al escenario para firmar un manifiesto que recoge el programa marco que este partido llevará a los ayuntamientos en las elecciones del 22-M. Entre ellos está Paloma Barredo, que se sienta junto a candidatos/as de otras capitales de provincia de Castilla-La Mancha.
Cospedal tampoco se olvida de Barredo, a la que califica en su alocución como mujer trabajadora y muy preparada, que conoce a sus vecinos y Toledo, «comprometida con el bienestar de los toledanos».
La candidata del PP a la presidencia de Castilla-La Mancha habla de la desastrosa gestión del PSOE, que «ha llevado a los ayuntamientos a situaciones límites», y se acuerda de los 216.000 parados que hay en Castilla-La Mancha mientras en las Cortes regionales «sólo se habla de lo que dice Barreda», su adversario en las urnas.
No suelta a su contrincante y exhibe un ejemplar de la revista de información de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para sentenciar que sólo incluye «publirreportajes» de Barreda. Y Cospedal, interrumpida por los gritos de «¡presidenta, presidenta!» en varias ocasiones, asegura que «este tipo de cosas no lo va a hacer el PP» si gobierna.
El «escándalo» de la Caja Castilla-La Mancha también llega al auditorio. Cospedal dice que su partido ha pedido siete veces al PSOE una comisión de investigación, pero al final el PP ha tenido que irse a los tribunales para que les hagan caso. «A Cualquier alcalde o alcaldesa le hubiera costado el puesto», pero no en la Junta de Comunidades, dice Cospedal.
En su discurso, Rajoy pide el voto para su secretaria general y hace un vaticinio: «En Castilla-La Mancha habrá un cambio muy pronto con gente infinitamente mejor, infinitamente más capaz que sus gobernantes, en una región que tiene potencial sobrado para crecer y generar riqueza, bienestar y empleo».
El presidente del PP también alude al alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, aunque no le cita porque da la impresión de que no se acuerda de su nombre. Critica a García-Page que no use las siglas del PSOE en su cartel de campaña, al contrario que la candidata Barredo, a la que Rajoy ya trata como ganadora: «Una alcaldesa orgullosa de sus siglas y de su partido, que va a ganar a los socialistas en Toledo, que va a ganar al que hay y al señor Rodríguez Zapatero, que es el que apoya al que hay, que es el que recibe el apoyo» (casi un galimatías). Y Barredo seguro que piensa: «Amén».






