Si hace un par de meses aparecía en el mercado el nuevo disco de Lucinda Williams, ahora le toca el turno a Emmylou Harris, la otra gran dama del country, entendido este en su línea heterodoxa. Nacida en Alabama hace 64 años, comenzó tocando por los cafés del neoyorquino y liberal Greenvich Village, y, aunque su álbum de debut data de 1970, su verdadero pistoletazo de salida se produce un año más tarde, en el momento en que conoce a Gram Parsons. Él fue el hombre que supo ver que entre el rock & roll y el country había un camino que recorrer. Juntos salieron de gira y se pusieron a grabar un disco, Grievous Angel, interrumpido por la trágica muerte de Parsons por sobredosis. Hoy, treinta y ocho años después, Emmylou sigue recordándole, como ha venido haciendo en otras muchas ocasiones, y le dedica The Road, el tema que abre Hard Bargain (Nonesuch): «Esta canción me pilló un poco de sorpresa –nos comenta–. Estaba tocando la guitarra y surgió con una historia muy simple. Aquello fue hace mucho tiempo. Desde entonces, han pasado muchas cosas en mi vida y en mi carrera, pero sabes cuándo has conocido a alguien que cambia todo… Me resulta difícil imaginar mi existencia sin ese acontecimiento en particular, y sin ese don que él me transmitió».
«Hard Bargain representa la condición irresistible de aceptar el hecho de estar en el mundo»
Tres para todo
Hard Bargain toma su nombre de la canción de Ron Sexmith incluida en el álbum, y una de las dos únicas versiones escogidas. Sin embargo, la decisión sobre el título estuvo clara desde el principio: «Siempre estoy buscando una canción buena, y esa la tenía desde hace ya bastante tiempo en mi lista de canciones estupendas. Para mí, representa la condición irresistible de aceptar el hecho de estar en este mundo aunque las cosas puedan ponerse muy difíciles. Para la mayoría de la gente, es duro levantarse de la cama por la mañana, pero normalmente merece la pena».
A diferencia, sobre todo, de su anterior trabajo, All I Intended To Be, en este no hay colaboraciones estelares, sino tres músicos llevando a cabo todo el trabajo. Además de ella, el productor Jay Joyce y el multiinstrumentista Giles Reeves: «La idea de Jay era empezar con este pequeño grupo y ver hasta dónde llegábamos. También dijo que estaría bien resaltar mi manera de cantar, y si en algún momento nos atascábamos buscaríamos otras alternativas. Pero surgió algo entre los tres, conseguimos crear un sonido muy completo, a pesar de ser tan pocos. Funcionaba muy bien, así que lo dejamos estar. Si algo funciona, hay que ser fiel a ello».
En el disco vuelca toda su sabiduría, recogida a lo largo de más de cuarenta años de carrera. Una experiencia que le sirve para juzgar lo que ocurre hoy en el género que practica: «Ya no escucho, digamos, los cuarenta pincipales del country. No me aporta mucho. Me parece un poco ‘‘popero’’, y no es que haya nada malo en la música pop, pero si lo vas a llamar country es necesario que tenga más sangre. Buddy Miller, Gillian Welch… aunque no suenen por la radio, ellos sí que hacen lo que yo considero música country».







