Economía

Economía / tomás osborne, presidente del grupo osborne

«Nos adelantamos a la crisis, sin pensar que iba a ser tan larga»

«Crecer poco a poco, diversificar e invertir en la marca y en la calidad», las claves del éxito de un grupo español de bandera

Día 13/05/2011 - 17.47h
«Nos adelantamos a la crisis, sin pensar que iba a ser tan larga»
 

La sexta generación de la familia Osborne sigue al frente del grupo alimentario y bodegero que es toda una referencia dentro y fuera de España. A Tomás Osborne le ha tocado dirigir la empresa en tiempos de crisis, pero no es la primera ni será la última a la que sobreviven. Una vez más se han sabido defender y gracias a ella han dado el salto a nuevos mercados. EE.UU. se ha convertido en el futuro de un grupo familiar que no cierra las puertas a nuevas inversiones.

—Inauguran un Mesón 5J en Lisboa coincidiendo con el pedido de ayuda externa de Portugal. ¿Es una apuesta arriesgada?

—Ahora más que nunca hay que ayudar a Portugal. Para nosotros es un mercado importante, junto con Italia es el país que más jamón nos compra, y no tiene sentido echarse para atrás. Ya estaba todo montado y el miedo en estos casos no ayuda.

—Sus pasos en el mercado luso son firmes, pueden presumir de conocer muy bien el mercado portugués.

—Estamos presentes desde los años 70 y tenemos muy buenos clientes, entre los más conocidos está Ramiro o Siete Mares, por citar algunos. Con la apertura en 2001 de El Corte Inglés en Lisboa aumentamos mucho el consumo de nuestros productos en Portugal. Con el nuevo mesón esperamos ser un punto de referencia, de peregrinación de la colonia española tan importante y numerosa que hay en Lisboa y que tanto aprecia el buen jamón.

—¿Será el primero de más mesones en Portugal?

—Podría ser, es algo que se irá estudiando. Tenemos un acuerdo con El Corte Inglés para abrir mesones en otros centros y ellos tienen otro en Oporto y otras tiendas Gourmet.

—Parece que la crisis no afecta mucho al grupo Osborne...

—En 2008 vimos que la crisis era real e hicimos un importante esfuerzo para crear sinergías dentro del grupo que nos permitiesen ahorrar. Estamos creciendo en el mercado internacional y además hemos cerrado a comienzos de año la venta de Solán de Cabras por lo que este año esperamos unos beneficios mayores. Pero la crisis sí nos ha afectado mucho aunque nos hemos apoyado en la exportación, que nos ha motivado para dar el salto a otros países.

—¿Consigue ver el fin de esta crisis?

—Nunca pensamos que fuese tan larga y profunda pero afortunadamente hicimos bien las cosas. Ya se va viendo la luz, por lo menos en lo que se refiere al mercado del jamón. En 230 años de existencia hemos visto muchas crisis y por eso no hacemos locuras.

—En tiempos de crisis, ¿resulta más difícil tener a la familia (los accionistas) contentos?

—Podría ser (risas). Pero hasta ahora la cosa ha ido bien, con mucha comunicación y transparencia.

—¿Echan de menos políticas que ayuden a las empresas en estos momentos de tanta dificultad económica?

—Siempre se echan de menos, claro, y con las autonomías es especialmente duro. Algunas de ellas no quieren ni oírnos. No saben los problemas que tenemos las empresas y ni nos reciben para poder explicarlos para que el beneficio sea para las dos partes. No me quiero pronunciar más sobre este tema, simplemente resaltar que hay comunidades autónomas que ni siquiera nos oyen.

—¿Cuál es la clave del éxito del Grupo Osborne?

—Crecer poco a poco y diversificarnos. Nos hemos adelantado a la crisis. Hay que tomar decisiones antes de que el mercado esté mal. Hemos invertido en la marca y en la calidad, es difícil pero hay que hacerlo. En 2008 realizamos un ejercicio interno de reestructuración y algún ajuste. Eso nos permitió empezar el 2009 con fuerza y con un ahorro de 21 millones. Conseguimos mantener el núcleo fuerte del personal y replanteamos todas las áreas, desde producción, logística, distribución, exportación …utilizamos mejor nuestros recursos. Y a pesar de todos los contratiempos tenemos la inquietud de seguir creciendo, aunque siempre en función del mercado.

—¿Van a diversificar más?

—Dividimos nuestro negocio en ibéricos, vinos, bebidas espirituosas y nuevos negocios. Estamos siempre abiertos a nuevas inversiones, las estudiamos, pero las meditamos bien. Por ejemplo, nunca hemos entrado en el mercado inmobiliario porque nos ha parecido una inversión insegura, y menos mal, porque ahora es un sector muy castigado.

—En el ejercicio 2010 apostaron por China y ahora atacan Estados Unidos.

—Es nuestra gran apuesta y es muy ambiciosa. Queremos poner de moda el jamón serrano en Estados Unidos. Es el momento y el consumidor lo está demandando. Es un país que crea tendencias y ahora está muy arraigada la cultura del «slow food». Estados Unidos es el futuro, debemos introducir el jamón con una política seria y sensata.

—¿Cree que el norteamericano es un mercado difícil?

—Sí, por ser grande y diferente de un Estado a otro. Pero dependerá sobre todo del factor suerte que en todos los negocios pesa una barbaridad. Y de acertar con el distribuidor.

—¿Y después de Estados Unidos, dónde irá el Grupo Osborne?

—Allí tenemos para rato. Queremos afianzarnos y como es un mercado tan grande hay mucho que hacer. Ya hemos enviado las primeras paletas y los primeros jamones y vamos a ir creciendo en el canal horeca y después iremos a las grandes superficies. La exportación del jamón ibérico representa el 15% del negocio y esperamos que Estados Unidos nos ayude a llegar en el ejercicio 2013 al 20%.

—¿Siguen recibiendo pedidos para colocar más toros en las carreteras?

—Sí, es cierto, los ayuntamientos lo solicitan y lo estudiamos bien porque es una gran inversión y queremos que sea rentable. Hemos colocado uno recientemente en Melilla y estamos encantados. No queremos al toro politizado, cuando se tira uno abajo nos molesta mucho.

—¿Por qué vender Solán de Cabras?

—Hemos hecho crecer a la marca durante ocho años y surgió ahora una buena oportunidad. Es una marca maravillosa con la que hemos innovado, creando por ejemplo la botella azul. Estoy seguro que Mahou-San Miguel va a poner Solán de Cabras por las nubes. Ahora estamos centrados en negocios tradicionales de la casa.

—¿Esta decisión está relacionada con el fin del acuerdo de Osborne con los portugueses de Sumol-Compal?

—No, aunque es cierto que el acuerdo se estableció por Solán de Cabras. Fue una experiencia muy interesante que nos permitió llegar a nuevos consumidores y con la que desarrollamos nuevos productos, como las monodosis de fruta Essencial de Compal. Además distribuimos marcas en conjunto. Pero cuando reorganizamos la empresa entendimos que nos queríamos centrar en el agua y por eso desinvertimos en la sociedad creada. Fue una decisión de estrategia de grupo.

—¿Se ha llegado a cansar de comer jamón?

—Nunca, me canso de beber la cerveza o el vino, pero no de comer un buen jamón.

—¿Qué beneficios esperan en 2010?

—A final de mayo esperamos tener lista la facturación de 2010. En 2009 facturamos 247 millones, con 36 millones de ebitda, un 6,5% más. Para 2010 esperamos cifras similares y las previsiones para este año son positivas.

—También se han lanzado al mercado on-line...

—Sí, es un proyecto reciente en el que se pueden comprar productos y adquirir servicios para usufruir dichos productos. Por ejemplo, un cortador de jamón, que va al lugar solicitado y tiene muy buena aceptación porque mucha gente compra una paleta pero no saber cortarla.

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