En este drama francés del director Pierre Schöller, un niño de cinco años y su madre duermen en las calles de París, hasta que un buen día, tras llegar a Versalles, la madre abandona a su hijo, dejándolo al cuidado de un hombre con el que pasó la noche anterior.
El filme, que fue nominado a mejor película en los Premios César de 2009 destaca, entre otros detalles, por ser la última película protagonizada por el fallecido actor Guillaume Depardieu, hijo de Gerard Depardieu.






