Quizás no consiga copar las portadas de los periódicos, pero Naama Shafir siempre ha querido convertirse en un modelo para las jóvenes judías ortodoxas que, como ella, aman el deporte. Sin embargo, el sueño de esta jugadora de baloncesto se puede ver truncado por las normas de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), que podrían dejar a esta jugadora israelí fuera del próximo Europeo de basket femenino que se celebrará este mes de junio en Polonia.
La FIBA ha propuesto un vestuario femenino más ajustado
«Me resulta difícil entender por qué en Europa no pueden comportarse tal y como lo hacen en Estados Unidos», ha lamentado la base de los Toledo Rockets, que ha promediado 15 puntos y 3 rebotes en la pasada temporada, liderando a su equipo hasta la victoria en el campeonato WNIT. Antes de aterrizar en Estados Unidos, Shafir tuvo que solicitar un permiso especial de su rabino, pero asegura que no se ha encontrado problemas en su carrera deportiva por la religión que profesa.
Israel espera que la FIBA retroceda
El recurso presentado a la Federación israelí fue rechazado por el panel de expertos de la FIBA, pero la resolución no se pronunció sobre la camiseta de la discordia, sino que desestimó la queja israelí al considerar que tenía que haber apelado a la sección europea del organismo.
Los Toledo Rockets se han esforzado para evitar que Shafir tenga que elegir entre deporte y releigión
Nacida en un pequeño pueblo del norte de Israel, a sus 21 años de edad Shafir es la única mujer ortodoxa de la que se conoce que ha recibido una beca deportiva de la máxima categoría competición de la NCAA, la liga interuniversitaria de Estados Unidos. Su equipo, los Toledo Rockets, ha realizado un importante esfuerzo para evitar en lo posible que tenga que conducir o competir en la jornada de descanso, así como que reciba comida «kosher». Su sueño de representar a su país para servir de ejemplo a su comunidad está, de momento, en el aire.







