Para solucionar la crisis económica que atraviesa España hay una alternativa a protestar contra el Gobierno y las multinacionales: ver qué puede hacer uno mismo por salir de ella. Este es, al menos, el pensamiento del joven de 23 años Pau García-Milà, fundador a los 17 de EyeOS, quien, junto otros emprendedores que han participado este jueves en Madrid en el encuentro La Red Innova, ha abogado por que cada uno ponga en marcha sus propios proyectos.
Para García-Milà, «en España, nadie se siente culpable de la crisis», cuando «todos hemos hecho algo para que la situación esté mal» y lo que habría que hacer ante la crisis es que cada uno pensara: «¿Qué puedo hacer yo?». Este mensaje, admite, «no se puede ir a decir a Sol», en alusión al movimiento de los «indignados».
Este joven-impulsor del mayor proyecto de software libre en España, implantado en 71 países y con un equipo de 35 personas- combate el «entorno negativo» existente en España para el emprendimiento, en el que el fracaso de alguien que trata de poner una iniciativa es motivo de alegría para amigos y familia, opina. Por eso, al final, muchos acaban saliendo al extranjero y hoy se habla español en Silicon Valley, advierte.
«Empecemos pequeñas cosas»
«Empecemos pequeñas cosas que se pueden conectar y de las que se pueden hacer grandes cosas», anima Pau García-Milà, que asegura que «el triunfo no es dirigir a 2.000 personas en una empresa con 300.000 de plantilla, sino dirigir 25 en una empresa de 25».
Junto a su ejemplo, por La Red Innova han pasado los de otros emprendedores como Juan Macías, de De Martina, Isabel Ortiz, de Mumumío y Ricardo Lop, de Aceros de Hispania. Este último ha puesto en marcha un exitoso negocio de comercio electrónico por el que vende, desde el pequeño pueblo turolense de Castelserás, herramientas y armas como espadas, hachas, cuchillos o pistolas. Una de las claves principales de su buen posicionamiento en los buscadores de internet es que asocia a cada producto la historia que lleva detrás, como la del célebre escocés William Wallace: «Cada vez que reponen la película en la tele, nos inundan a visitas», destaca satisfecho.






