Si se aplica su propio lema, ese del «Yo tampoco creo en los políticos sin palabra», Gustavo Matos, que fuera candidato a la Alcaldía de La Laguna, habrá dejado de creer ya en su correligionario Javier Abreu, quien, en un particular «donde dije digo...», estrechó ayer la mano de Fernando Clavijo, el candidato de Coalición Canaria (CC) y nuevo alcalde de la ciudad, y pareció por un momento olvidar sus duras críticas hacia el ahora futuro compañero de gobierno. «Yo respondo por mí y por mi situación en La Laguna a día de hoy», se defendió Abreu, que de esta manera trataba de salir al paso de la contradicción evidente entre el discurso y los hechos. Así, daba a entender que el discurso era el de quien fuera candidato socialista, es decir, Gustavo Matos, que renunció a ocupar su acta de concejal para posibilitar un acuerdo con CC en una decisión que Abreu reconoce como «valiente».
Pero en lo que le toca estrictamente a él, el miembro de la ejecutiva regional socialista se limitó a hacer referencias al pasado e incluso a equipara los «aciertos y errores» de su partido con los de los nacionalistas, suavizando sobremanera las críticas furibundas que su partido dedicó a CC durante toda la campaña electoral. «No nos arrepentimos de nuestro pasado. Del pasado no se vive», argumentó Abreu. «Clavijo tiene un pasado y el PSC también lo tiene, con aciertos y errores ambos», afirmó el líder socialista, que explicó que por delante les queda «un futuro ilusionante» y compartido con quienes hasta hace poco no parecían compartir línea de futuro para la ciudad alguna.
Así que por muchas que fueran las diferencias, siempre se pueden aparcar, sobre todo cuando «los ciudadanos lo han decidido», justificó Abreu en lo que no pocos interpretarían como una perversión política. Este acuerdo se firma «porque los ciudadanos lo han decidido. Los ciudadanos nos han dado una matemática en el municipio», dijo.
Eso sí, «traicionar» su propia línea discursiva —como ya hicieran Aurelio Abreu y José Antonio Valbuena en el Cabildo de Tenerife— no les sale del todo mal a los socialistas, al menos no a corto plazo y no en La Laguna, donde abandonan la oposición, en la que han estado durante casi 22 años, tras la moción de censura a José Segura.
El acuerdo que refrendaron ayer los líderes de ambos partidos se centra en lo que Abreu definió como «programa, programa, programa». Su ahora compañero de corporación y antes rival, es decir, Fernando Clavijo, aseguró que «lo importante es el programa, lo importante son los ciudadanos». Así, el programa acordado por ambas formaciones se estructura en cuatro ejes fundamentales: la generación de empleo, la aprobación del Plan General de Ordenación (PGO) del municipio, el mantenimiento de los servicios públicos y la estabilidad institucional. Respecto a este último asunto, ambos partidos ofrecerán «diálogo y la búsqueda de consenso con el resto de las formaciones políticas», explicó el alcalde.
Clavijo también citó otras cuestiones de este acuerdo de gobierno, como el agua o los asuntos sociales. Por su parte, Abreu aseguró que, «a partir de ahora, nuestro objetivo es que La Laguna sea una ciudad estable y que cree empleo».
El alcalde en funciones insistió en que lo fundamental es que los objetivos programáticos del acuerdo son asumidos por «un único equipo de gobierno, independientemente de las áreas que gestione cada partido, la política municipal será una, esto es fundamental si no se quiere que se conviertan en compartimentos estancos». Tanto Clavijo como Abreu rehusaron pronunciarse sobre las áreas que gestionará cada partido y restaron importancia al reparto de competencias al tiempo que aseguraban que lo importante es haber logrado unir los programas.






