El libro blanco de Mourinho cuenta con una cifra ideal de veintitrés futbolistas en una plantilla, de los que tres son guardametas y veinte son jugadores de campo que luchan, dos contra dos, por cada uno de los diez puestos. Pero el entrenador no permite que sus hombres se conformen con ganarle la partida a su rival directo por la posición para ser titulares. No quiere que Sergio Ramos, por ejemplo, compita solamente con Arbeloa por el lateral derecho. La mera mención de estos dos internacionales explica su objetivo. Elige únicamente a profesionales polivalentes que puedan realizar dos y tres misiones diferentes en sus sistemas. Ramos es lateral y central, de manera que luchará también con Pepe, Carvalho, Varane y Albiol. Arbeloa funciona en las dos bandas, por lo que se convierte en el adversario interno de Marcelo, que a su vez puede transformarse en interior izquierdo.
Sin embargo, el portugués posee ahora un plantel con veintisiete integrantes, incluido el díscolo Drenthe, y ha designado a veinte intocables, entre los que se encuentra Lass. Cuenta con el francés.
Tiene que decidir el futuro de siete jugadores. Cuatro de ellos ya saben que el luso no cuenta con ellos: Drenthe, Gago, Pedro León y Canales. Otros dos dependen de la bondad de las ofertas: Garay y Kaká. El séptimo, Callejón, será observado durante la pretemporada. Mourinho determinará si se queda o si la posible llegada de otras dos contrataciones le cerraría puertas y le conviene una cesión.
Neymar, comodín ofensivo
El preparador regresa mañana a Madrid para acelerar la ejecución de los descartes. El día 11 no quiere volar a la concentración de Los Ángeles con exceso de «equipaje». Espera reunirse en el Bernabéu con Drenthe y Pedro León para que estudien ofertas y elijan. Gago también conoce la postura de la entidad de conseguir un traspaso. Canales ya aceptó que lo mejor para él era jugar en otro sitio. Aguarda la propuesta definitiva del Villarreal, que espera traspasar a Rossi para obtener liquidez.
Garay también aprueba una transferencia a un buen equipo, porque no tendrá muchas oportunidades. El Real Madrid pide entre 10 y 12 millones. El caso de Kaká es distinto. El club quiere percibir al menos 35 millones. El brasileño se marcharía si admite una buena proposición.
El proyecto del técnico luso se fundamenta en esa polivalencia. Todas sus elecciones de jugadores cumplen ese requisito. Neymar puede actuar en todas las posiciones de media punta y ataque. Coentrao es lateral y extremo izquierda. Pepe se inmiscuye en la lucha de Lass y Khedira por la titularidad de los medios centro. Sahin es un organizador, como Xabi Alonso y Granero, pero el turco optará a ser el segundo pivote si realiza bien su faceta destructiva. Altintop es otro ejemplo de diversidad. Competirá con Di María por el interior derecho y aspira a ser lateral derecho. El entrenador madridista solamente aprueba fichajes de comodines que se acoplen a sus esquemas. Es su norma.







