Diseño atrevido, vanguardista y elegante a la vez que deportivo en un segmento, el de las berlinas de lujo, poco dado a innovar en esta parcela. Así es la remozada propuesta de Jaguar para su berlina media XF, un modelo que aporta un soplo de aire fresco. El coche recoge las últimas propuestas estilísticas del fabricante y se acerca un poco más a su hermano mayor, el XJ, con un frontal más agresivo y afilado que no cede un ápice de elegancia.
Exteriormente modifica la parrilla, aumentando tamaño e inclinándola un poco más. Al capó se le han añadido 4 marcadas nervaduras que aportan carácter, y en los laterales unas atractivas branquias. Además, los grupos ópticos frontales reciben tecnología bixenon HID que generan luz de más alta resolución y luces de día mediante LED y silueta en «J» (de Jaguar). Detrás, además, elimina la palabra Jaguar sustituyéndola por el logo de la marca. Los pilotos también son LED, con un nuevo diseño integrado en parte del maletero que, además, desde esta versión es automático para abrir y cerrar.
En el interior los cambios reflejan un entorno más agradable, con nueva iluminación de la consola central, el salpicadero y el volante: abandona el acabado «Tungsten» por una tonalidad más moderna denominada «Aurora». Añade nuevas combinaciones de colores de piel, las tradicionales y exquisitas maderas británicas y los revestimientos del techo. En el equipo de entretenimiento del XF se ha rediseñado la forma de interactuar con la pantalla táctil, de 7 pulgadas, para hacerla más sencilla. Entre otros elementos, hay un nuevo equipo de sonido opcional de 1.200 watios y 17 altavoces de la marca Bowers&Wilkins.
En lo mecánico, el nuevo XF recibe mejoras a todos los niveles y amplía oferta diésel: 190 (desde 45.900 euros), 240 y 275 CV. La primera es la flamante mecánica AJ-i4D que convierte al XF en el Jaguar más eficiente de la historia. Con 4 cilindros y 2.179 cc, libera 450 Nm, invierte 8,5 segundos para alcanzar 100 km/h desde parado, alcanza 225 km/h y homologa 5,4 l/100 km (149 g/km de CO2). A estas cifras contribuye el sistema de parada y arranque automáticos de motor Stop/Start adoptado de serie (llegará a todos los diésel de la marca para mermar gasto en torno al 7%).
Este motor se beneficia de la moderna caja de cambios automático secuencial de 8 velocidades ZF, que acaba de encontrar cobijo en los Land Rover Discovery4 y Range Rover Sport, ambos TDV6. Rápida y precisa, también llegará a las versiones de 240 y 275 CV. Como curiosidad, en parado engrana punto muerto o N (también lo hace al soltar el cinturón de seguridad) para ahorrar gasto y evitar, por seguridad, que el coche se desplace. En marcha asegura una relajada conducción sin saltos perceptibles entre marchas, aunque si se desea sacarle partido también resulta divertida, entre otros por las levas que adosa junto al volante. Para esto último, y por primera vez, la gama XF dispone opcionalmente de suspensión dinámica adaptativa.
El XF sigue contando además con motores V8 de gasolina de 385 y 510 CV, éste (XFR) con compresor volumétrico Eaton Roots.