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Mimado en su ascensión meteórica a la cúspide de la Fórmula 1, la opinión pública azotó sin piedad a Lewis Hamilton por su soplo hollywoodiense, cómodo en una vida de lujos y portadas en las que suele aparecer cogido de la mano de Nicole Scherzinger, novia y cantante del grupo Pussycat Dolls y con quien se le espera pronto en el altar. Se cebó la prensa británica con él porque los resultados de 2011 catapultan únicamente a Sebastian Vettel y por un coqueteo con Red Bull que ha sentado como un tiro, más ahora que tanto se habla sobre la revisión de un contrato con McLaren que conluye el año que viene. Los mismos que le han llamado «niñato», «soberbio», «engreído» e «inmaduro» celebraron ayer su éxito. Hamilton vuelve a sacar pecho.
Es una carrera constante de idas y venidas, adorado un día antes de que se le cuestione. En este curso, solo el británico —Vettel al margen— ha sido capaz de ganar dos carreras y en Nurburgring estuvo soberbio desde la salida hasta el final. Como Fernando Alonso, con quien ahora comparte objetivo y al que necesita para reducir la diferencia con el líder, vive pendiente de una clasificación que le tiene a 82 puntos del amarillo. «Queda mucho, pero volveremos a luchar de nuevo. Espero que podamos mantener este impulso y llevar esto a buen puerto», señala.
No está siendo un año fácil para él, que reclama un poco más de tiempo libre y menos compromisos publicitarios porque acaba agotado. Le apodera Simond Fuller, representante también de otras figuras de diversa índole, y por ahí se generan también chascarrillos. Hasta Jackie Stewart, mito al que escuchan todos los británicos por sus logros en el pasado, le recomendó que volviera a trabajar su imagen con su padre Anthony, despedido hace un año y medio por su propio hijo. A Lewis, de momento, le gusta su plan de vida.
Ganó y se acordó de la fallecida Amy Winehouse, tan presente en su día a día la música, capaz de comprar una guitarra de Prince por 80.000 euros en una subasta. «Es un momento muy trágico. Amy era un talento único, alguien especial. Era una de las pocas que en estos tiempos componía sus propias canciones. No puedo imaginar lo duro que debe estar siendo para su familia. Rezamos por ella».







