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Los yanquis tienen la sana costumbre musical de echar la vista atrás con mucho respeto para ver aquello que años atrás hicieron sus mayores. Ese bucear en sus raíces hace que la escena musical se renueve cada cierto tiempo conservando la esencia y la calidad.
Un buen ejemplo es la banda The Drums, un grupo de Brooklyn surgido hace dos años después de haber escuchado (por no decir estudiado) la música de los 50 y 60, aunque no permanecieron sordos a lo que los 80 tenían que decirles (especialmente The Smiths). Tras un meteórico éxito que les llevó a telonear a The Kings of Leon en Hyde Park, el grupo liderado por Jonathan Pierce aterriza por segunda vez en España para presentar su segundo álbum en el Circo Price con Heineken Music Selector.
— ¿Qué ha cambiado desde que grabaron el primer álbum?
— En el primer disco cada canción era como una escena de una película. Tendíamos a idealizar las cosas, era como si viviéramos en una realidad utópica y eso se percibía en los temas. Todo era muy extraño en nuestras vidas. En el nuevo álbum, «Portamento», todo es mucho más real, más personal, pero seguimos haciendo las canciones que queremos.
— ¿Por qué escogieron una palabra tan simbólica como «Portamento»?
— Descubrimos la palabra hace años y nos fascinó. Pensamos que era un término perfecto para definir el nuevo álbum, para describir la transición vivida y el nuevo capítulo. «Portamento» habla del amor, de la pérdida y la desesperación desde un punto de vista muy personal. Es algo muy excitante subir al escenario y tocar canciones que nos pertenecen, que están conectadas a nosotros desde un punto de vista mucho más íntimo. Los temas no son meros “hits” que escuches en la radio, hemos superado esa etapa.
— ¿Cuáles son sus referencias?
— Tenemos muchas, pero la banda que más influyó en el surgimiento de The Drums fue The Wake (en la que militó Bobby Gillespie). Nos encanta y nos sentimos muy cercanos a su estilo. Los 60 son un punto de referencia para nosotros, con grupos como The Shangry-Last. Se podría decir que nuestra música es el resultado de mezclar la esencia de ambos grupos.
— ¿Creen en la ética «indie»?
— Es un concepto trasnochado, algo que va más con la vieja escuela. La frontera entre el «indie» y el «mainstream» es muy difusa y a nosotros no nos preocupa ser identificados de un modo u otro, es algo en lo que no merece la pena perder el tiempo.
— ¿Qué piensan de que les cuelguen la etiqueta de grupo más «cool»?
— No somos para nada la banda más «cool» del momento. Nuestras canciones no son nada «cool». Es gracioso porque cada uno de nosotros ha pasado mucho tiempo solo, precisamente porque no somos chicos «cool», no nos gustaba la música que a todo el mundo, no hacíamos lo mismo que todo el mundo... Si yo te contara...






