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El premio Príncipe de Asturias es un galardón con prestigio internacional y no tengo ninguna duda de que Haile Gebrselassie se lo merece
Día 03/09/2011
Conocí a Haile Gebrselassie durante la celebración del Mundial de Stuttgart, en 1993. Competimos juntos en la prueba de 5.000 metros, donde el atleta etíope quedó segundo unos días después de haber ganado el 10.000. En este campeonato sorprendió al mundo del atletismo: era un chaval de tan sólo 19 años, recién ascendido de la categoría junior, corría en la prueba absoluta y, además, ganaba. Estaba claro que había nacido una estrella, que luego ha estado brillando en el deporte durante todos estos años. Solo él era capaz de ir batiendo récord tras récord: 5.000, 10.000 y, cómo no, también en maratón, una marca que sigue vigente desde su participación en Berlín el 28 de septiembre de 2008, con un registro de 2 horas, 3 minutos y 58 segundos.
Recuerdo una anécdota del Mundial de Gotemburgo de 1995. Un día, después de correr la semifinal del 10.000, Gebrselassie se subió a una cinta rodante promocional de una marca deportiva y estuvo corriendo en ella durante 20 minutos. El último kilómetro lo hizo en 2:30. Los que estábamos viéndolo nos quedamos alucinados, sobre todo porque al día siguiente tenía que correr la final de 10.000, que por supuesto ganó.
Me une una gran amistad con él. Prueba de ello es mi colaboración con la Unesco en proyectos que se desarrollan en Etiopía, como la Carrera de la Paz celebrada en Addis Abeba a la que fui invitado por Gebrselassie y que me ha permitido conocer un poco más a fondo su tierra.
El premio Príncipe de Asturias es un galardón con prestigio a nivel internacional y no tengo ninguna duda de que Haile Gebrselassie se lo merece por su impresionante currículo.
Quiero desde aquí darle la enhorabuena por este reconocimiento y animarlo a que siga cosechando éxitos en el futuro.
ABEL ANTÓN ES DOBLE CAMPEÓN MUNDIAL DE MARATÓN Y CAMPEÓN EUROPEO DE 10.000






