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Cuando el reloj seguía corriendo y el que había marcado era el Rayo, los aficionados recordaban que el Madrid llevaba más de doscientos minutos sin marcar un gol, algo extraño en un equipo con la pegada del Real. En estas, Mou lo vio claro: necesitaba más balón, por lo que sacó a Ozil pero, en vez de quitar al otro 10, Kaká, retiró a Lass, no por castigo como se ha dicho, sino para crear más fútbol. En el riesgo que nunca ha querido, Mou encontró la solución. Con Kaká y Ozil juntos, al Rayo se le acabó la posesión y el técnico dio con un remedio que podría servirle en el futuro: un cambio del 4-2-3-1 al 4-1-4-1. De siempre se ha sabido que Xabi Alonso se maneja mejor solo, sin nadie al lado que le estorbe en la circulación. El de Tolosa no se encuentra cómodo con dragaminas alrededor, pues tiene menos asociación y el equipo menos posesión.
Una solución improbable
La idea es colocar a Xabi delante de la defensa y luego otra línea de cuatro con Kaká y Ozil juntos. Aunque muchos madridistas son partidarios de la idea de poner siempre a los mejores (Florentino es uno de ellos), no parece muy probable que Mourinho la tenga en cuenta. El portugués siempre ha dicho que el doble pivote es innegociable para dar equilibrio al equipo, si bien ante el Rayo se vio que no hay mejor equilibrio que dominar el partido por completo teniendo a jugones en el campo que aseguren la posesión.
Preguntado por ello, Mou dio una pequeña esperanza a la idea: «Puede ser que empleemos ese sistema alguna vez, pero para hacerlo con continuidad tanto Kaká como Ozil deberían cambiar su mentalidad». Se refiere Mou a que uno, o los dos, tendrían que mirar más hacia atrás y defender cuando el rival recupere el balón. No es fácil porque ninguno de ellos están acostumbrados. Más fácil sería exigirles esa responsabilidad a Di María y Cristiano, pero aunque el argentino podría hacerlo (de hecho lo hace), al portugués no se le puede pedir nada de eso.
Otra conclusión positiva que se sacó del partido ante el Rayo fue el buen concurso de Varane, seguro en el corte y peligroso en el juego aéreo ante el portal contrario. Pero con todo, la mejor noticia para los blancos fue el buen encuentro de Kaká, que hace pensar en una posible, y definitiva, recuperación del brasileño.







