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Un niño de 11 años sufre quemaduras graves al explotar un bidón de líquido inflamable

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Día 13/10/2011 - 08.55h

Un niño de 11 años resultó ayer herido de gravedad a causa de la deflagración de una garrafa de líquido inflamable en el barrio burgalés de Castañares. Sufrió quemaduras de gravedad y los médicos sopesaban ayer por la noche trasladar al muchacho a la Unidad de Quemados del madrileño Hospital de Getafe. El suceso se produjo a las 20 horas muy cerca de la casa donde U.F.M. vive con sus padres, al lado del campo de fútbol donde juega el Burgos Promesas, según publica en su edición de hoy Diario de Burgos y recoge Ical.

Estaba jugando con unos amigos cerca de un contenedor de basura al lado del cual se encontraba el bidón, de unos 20 litros de capacidad. Según los testigos, los chavales prendieron un papel y lo echaron dentro de la garrafa. Automáticamente se produjo una explosión que alcanzó al niño y lo envolvió en una gran bola de fuego. Salió corriendo hacia el río creyendo que podría lanzarse al agua para apagar las llamas. Después tomó otra dirección y se dirigió al parque situado en una plaza cercana, que afortunadamente estaba llena de gente. Los vecinos, alarmados por los gritos del niño y por las llamas, acudieron rápidamente en su auxilio.

Pero fue muy difícil apagar el fuego. “Era imposible, cuanto más le apretábamos con una manta y con nuestro propio cuerpo, más ardía”, señaló uno de los que le socorrió. Tras tumbarlo en el suelo, en una zona cubierta de césped, y con la ayuda de una decena de personas consiguieron apagar las llamas. “Tenía una mano en carne viva y muchas quemaduras por todo el cuerpo”, comentó un vecino que le quitó la ropa para aliviarle el dolor. “Me muero”, recuerdó una mujer que gritaba el chaval mientras le auxiliaban.

A las 20.10 horas llegó una patrulla de la Policía Local y poco después dos UVIs móvil de Sacyl, que trasladaron al chico rápidamente hasta el Hospital Yagüe de Burgos. La Policía Científica acudió para estudiar la magnitud de la deflagración y recoger pruebas, entre ellas los restos de la garrafa y el líquido que provocó la deflagración. El fogonazo que sucedió a la explosión alcanzó hasta cuatro metros de distancia y las señales quedaron sobre la calzada. A otro de los niños le quemó la ropa.

Algunos de los testigos señalaron que el bidón se encontraba al lado del contenedor por la mañana. Por el olor algunos se aventuraron a señalar que se trataba de una mezcla de gasolina y algún líquido lubricante, aunque habrá que espera a ver qué determina la Policía Científica.

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