En Vídeo
En imágenes
Noticias relacionadas
EEn su primer viaje al extranjero desde que anunciara su candidatura a las elecciones presidenciales del próximo año, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha recalado esta semana en Pekín para desbloquear un importante acuerdo de suministro de gas a China. En 2009, el gigante Gazprom firmó un contrato para abastecer a China National Petroleum Corporation (CNPC) de casi 70.000 millones de metros cúbicos de gas anuales por un espacio de tres décadas a partir de 2015, pero ambos países aún no han estipulado el precio final. Dicha cantidad supone el 60% del gas que necesitó el año pasado el coloso asiático, que, a pesar de su imparable industrialización y frenético crecimiento económico, sólo importa de Rusia un 8 por ciento de su consumo.
«Quienes venden siempre quieren un importe más alto, y quienes compran siempre desean un precio más bajo. Tenemos que encontrar un compromiso que satisfaga a ambas partes», explicó Putin a un grupo de periodistas confiando en que la negociación iba a entrar en sus últimos pasos. Durante su visita de dos días a Pekín, el primer ministro ruso se reunió con su homólogo chino, Wen Jiabao, y con el presidente Hu Jintao, con quienes ha confirmado el buen momento —al menos económico— que atraviesan las siempre difíciles relaciones diplomáticas entre ambos países vecinos. Antiguos aliados comunistas que se enemistaron durante la Guerra Fría por el revisionismo soviético de Kruschov contra Stalin y el acercamiento en 1972 de Mao Zedong al entonces presidente norteamericano, Richard Nixon, estos dos gigantes emergentes pugnan con rivalizar por la hegemonía global de Estados Unidos.
Por encima de Alemania
Tras desbancar a Alemania, China es ya el primer socio comercial de Rusia y sus intercambios comerciales ascenderán este año a unos 70.000 millones de dólares (50.858 millones de euros), mientras que en 2015 se elevarán a 100.000 millones de dólares (72.654 millones de euros) y dicha cifra se doblará cinco años después.
Acompañado en su visita por los ministros de Agricultura, Elena Skrynnik; Comunicaciones, Igor Shchegolev; el responsable del consorcio nuclear ruso Rosatom, Sergei Kiriyenko; y el presidente del banco estatal de desarrollo VEB, Vladimir Dmitriev, Putin ha presidido la firma de 17 contratos por valor de 7.000 millones de dólares (5.085 millones de euros). Según informa Bloomberg, entre ellos destacan la construcción de una fundición de aluminio en Siberia con un presupuesto de 1.500 millones de dólares (1.090 millones de euros) y un acuerdo entre la mayor petroquímica de Europa Oriental, Zao, y la petrolera China Petrochemical. Además, el brazo financiero del régimen de Pekín, China Investment Corporation, destinará 1.000 millones de dólares (726 millones de euros) al fondo estatal Russian Direct Investment, fundado en junio para captar dinero extranjero.
Tal y como informa la agencia estatal Xinhua, el primer ministro ruso también criticó a la Casa Blanca al tildar de «parásito» al «monopolio del dólar».
En los últimos tiempos, y debido a la crisis, Rusia y China se han unido para pedir una nueva divisa de reserva global más estable que sustituya al billete verde. Todo ello a pesar de que China atesora las mayores reservas de divisas del mundo con 3,2 billones de dólares (2,2 billones de euros), de los cuales 1,15 billones de dólares (804.000 millones de euros) son en moneda americana, sobre todo bonos del Tesoro emitidos por la Reserva Federal.
En el plano político, y a pesar de los recientes casos de espionaje industrial y militar por la copia china de un caza de combate ruso, Putin reafirmó con Wen Jiabao y Hu Jintao su alianza para detener con su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU las sanciones contra la represión en Siria. China y Rusia hacen frente a EE.UU. en la nueva «Guerra Fría» del capitalismo.







