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El arte de las vanguardias del siglo XX se instala en el Eixample de la mano de una selección espléndida de obras de Picasso, Miró, Juan Gris, Tàpies, Chillida y Calder, entre otros. «La exposición “Afinidades selectivas” tiene una voluntad panorámica, desde el cubismo, con obras de Juan Gris, María Blanchard o Amédée Ozenfant, hasta la investigación sobre el espacio y el volumen que realizan Vladimir Lebedev, Lucio Fontana, Robert Delaunay y Jean Arp», destaca el comisario J.F. Yvars. Esta gran cita significa el retorno del galerista Manuel Barbié-Nogaret a la calle Consell de Cent.
Colgar los cuadros siempre es un dilema para un galerista pero en este caso todavía más porque se ha buscado intencionadamente el diálogo entre las obras. «Se estructuran en grupos de dos o tres piezas, alrededor de un estado de ánimo», explica Yvars.
En el recorrido destacan dos pequeños gouaches de Juan Gris, «Guitare et compotier» y «Compotier et carafe», ambos de 1925, así como tres Picasso, un retrato de Marie-Therese de 1937, una naturaleza muerta de 1922 y «Nature morte cubiste», de 1915-1915. La mirada obsesiva de Klimt, en un dibujo de 1917, halla un punto de encuentro con la intimidad de una escultura de Gargallo de una mujer desnuda que se mira en el espejo, de 1934. Los formas de Calder, de 1962, establecen una mirada con una composición constructivista de Alexandra Exter, una de las grandes figuras de la vanguardia rusa, de los años 1920-1921.
En otro ejemplo, una escultura de Brancusi, «Vis sans fins de pressoir», de 1922, aparece junto con una pintura de Tàpies, de 1964, con una letra T invertida, y otras dos obras de la época de Dau al Set del propio Tàpies establecen un diálogo con una pintura de Joan Miró. «Tàpies siempre ha sido criticado pero hemos de reconocer que sus obras no han perdido energía», reflexiona Ybars.







