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Se trata de una especie que está en peligro de extinción
Día 10/11/2011 - 19.17h
El parque de animales Terra Natura de Benidorm ha acogido el nacimiento de una nueva cría de búfalo de agua, una especie que, en estado salvaje, está en serio peligro de extinción debido a la fragmentación e invasión de su hábitat por el desarrollo agrícola.
La madre de este ejemplar, Claudia, tuvo una anterior cría en 2009 y ahora ha vuelto a repetir la experiencia.
Con el nuevo alumbramiento, el parque benidormí cuenta con doce animales de esta especie, siete machos y cinco hembras, según han informado hoy fuentes de Terra Natura en una nota.
Los expertos del complejo, ante el inminente nacimiento, optaron por habilitar un espacio con abundante paja seca para cobijar a la madre de la lluvia y del descenso de las temperaturas producido durante estos últimos días.
No obstante, la intervención de los cuidadores durante el parto no ha sido necesaria, ya que la búfalo se ha valido por si sola para dar a luz a la cría con total normalidad.
Por su parte, el grupo de búfalos de agua ha acogido y aceptado al pequeño integrante, un hecho que resulta importante al ser una especie que tiene cohesión de rebaño y suele proteger a todas las crías por igual.
Si no fuera así, las crías podrían morir aplastadas por los adultos del grupo, cuyo peso ronda los 400 kilogramos.
En cambio, las hembras tienen un trato especialmente atento y cariñoso con las crías, aunque cada madre se encarga de amamantar única y exclusivamente a su descendiente.
En ocasiones, los pequeños se despistan y se equivocan cuando buscan a sus progenitoras entre las hembras del grupo para alimentarse, a lo que éstas reaccionan para reconducir a las crías hasta que la madre acude a la llamada del ejemplar para amamantarlo.
Los búfalos de agua ('Bubalus bubalis') destacan por pasarse largas horas sumergidos en el barro y, cuando se sienten amenazados, embisten contra todo aquello que se encuentran por delante.
Esta especie es muy sensible al calor porque tiene pocas glándulas sudoríparas, razón por la cual pasa mucho tiempo refrescándose en el fango.






