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Casillas, Sergio Ramos, Cristiano, Higuaín y Benzema son los exponentes de un fútbol de conjunto que tiene a Xabi Alonso como director, a Marcelo como creador de la zona izquierda, a Ozil como inspiración y a Arbeloa como referente de la destrucción que el técnico requiere. Para el portugués todos son importantes, porque son necesarios. No ensalza a Ronaldo por encima de Lass. Precisamente, suele elogiar a los hombres que realizan esa labor oscura que él exige y que pocos descubren.
Mourinho reconoce que este año posee la plantilla más completa que podía desear. Pidió sustitutos de nivel para todos los presuntos titulares y los ha conseguido. Tiene dos y tres hombres por puesto. Coentrao, Di María y Benzema pueden cubrir tres misiones distintas. Marcelo, Arbeloa, Ramos, Pepe, Ozil, Lass y Altintop están preparados para jugar en dos posiciones. Por eso ha cambiado el chip. Por eso aplica ahora los descansos que la pasada temporada solo se atrevió a realizar en enero, con la Copa del Rey.
Actualmente saca provecho de esa frescura que aporta el relevo constante de jugadores cada cuatro días. Mourinho quería contar con este excedente de futbolistas válidos con el fin de soportar el maratón de partidos y reservar a sus hombres clave ante los grandes enfrentamientos. Lo tiene todo planificado desde hace mucho tiempo. Exigió a sus pupilos sentenciar pronto la clasificación en Liga de Campeones con el objetivo de hacer cambios en los encuentros ante el Dinamo Zagreb (22 de noviembre) y especialmente ante el Ajax (7 de diciembre), que se disputan cuatro días antes de las visitas del Atlético (26 de noviembre) y del Barcelona (11 de diciembre).
El portugués jugará con el banquillo en Amsterdam. Y Di María será alta para recibir a los azulgrana.







