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Es la quinta mejor raqueta del mundo. Y lo certifica con victorias como esta. Ante un Murray con problemas en la cadera, pero con mucho más tenis que el español. Sin embargo, no ha sabido gestionar bien ni su juego ni sus ventajas, y ha tenido muchas. No obstante, Ferrer se agarró a su revés cruzado, a su velocidad y a su defensa impenetrable. Demasiado para Murray.
En un grupo en el que nadie es fácil, Murray parecía el segundo peldaño más costoso de subir, pero Ferrer salió con ganas, concentrado, sabedor de que debía hacer mucho para doblegar a un escocés con mucha confianza y una recta final de temporada muy buena.
Llegó un tempranero break, pero el español supo revertirlo enseguida. Igual que todos los que siguieron. El peloteo era constante en cada tanto, sin posibilidad ninguno de llevar a buen término y con contundencia sus propios saques. Pero la consistencia de Ferrer, inherente en su tenis, salió a relucir y deslumbró a Murray, que sumó errores no forzados a granel a la par que sacaba su fineza en otros golpes que deslumbraron a la grada.
Murray, la inconstancia
Una de cal y una de arena que se unieron a gestos de dolor al final del primer set. Murray lo perdió sacando. Ferrer lo ganó al resto. Igual patrón que se viviría en el segundo set. El fisioterapeuta entró a escena. Masaje a Murray con una cadera que le hacía ver las estrellas. Salió convertido en otro, en el Murray que se esperaba, más seguro, más concentrado, desplegando el tenis que tiene y se llevó los dos primeros juegos. Se apagó pronto la llama. Ferrer fue mucho Ferrer, con todas sus ventajas y desventajas. Devolvía cada rotura de saque con otra, y los fallos en la raqueta rival le favorecían.
Ferrer pareció Murray, y Murray... doctor Jekyll y Mister Hyde. Siguió acumulando errores (hasta 44) y golpes ganadores (21). Y el español aprovechó, como solo él sabe, los resquicios del rival, sus debilidades: hizo correr al escocés, le hizo doblarse cuando no podía, le amargó con su saque y con su resto. También se benefició de un pobrísimo acierto en el saque del escocés (44%). Muy insuficiente ante un restador como el español.
Ferrer es, de los que ya han debutado, el único que logra su victoria en dos sets. La número 50 bajo techo de su carrera. La primera ante Murray en esta superficie. Otra gran victoria, trabajada, en su gran año, y que continúe.







