Viggo Mortensen se sometió por primera vez a una sesión de psicoanálisis hace 20 años. En aquel momento, el actor no podía imaginar que terminaría interpretando a Sigmund Freud y, mucho menos, que lo haría a las órdenes de David Cronenberg. En «Un método peligroso», la nueva película del cineasta canadiense que llega hoy a los cines, se mete en la piel del padre del psicoanálisis, una práctica terapéutica que Mortensen considera «muy positiva».
«Siempre había pensado que poder hablar sobre los miedos y las inseguridades abiertamente y sin ser juzgado por la persona que tienes enfrente es una idea genial», explica. El intérprete reconoce que su primera experiencia con el psicoanálisis fue «muy útil», pero dar vida a Freud en esta cinta amplió sus conocimientos y aprendió a no tomarse las cosas tan en serio. «Era una idea que ya tenía, pero la película me la ha reforzado: la vida es corta y no hay que tomarse a uno mismo demasiado en serio, aunque trabajes seriamente e intentes hacer un trabajo muy bueno y con una preparación exhaustiva».
«La vida es corta y no hay que tomarse a uno mismo demasiado en serio»
Un tipo entrañable
Cronenberg logró su propósito y el actor pudo comprobar que «Freud tenía un sentido del humor increíble, era amable, sociable, generoso, un tipo entrañable, y eso es exactamente lo que intenté transmitir», explica Mortensen. El actor considera que el sentido del humor del intelectual austríaco se parece mucho al del director canadiense, ya que «Freud siempre quiso nombrar las cosas ocultas de uno y Cronenberg es un cineasta que bucea en zonas que muchos consideran desagradables, inquietantes, en el lado más oscuro de la condición humana; a los dos les hacen gracia las cosas que salen de nosotros sin querer, de ahí la ironía».
Pese al buen «feeling» que tiene con Cronenberg, con el que ya había trabajado en «Promesas del este» y «Una historia de violencia», Viggo Mortensen reconoce que «interpretar a Freud ha sido, hasta la fecha, el mayor desafío de mi carrera». El intérprete nunca se había enfrentado a un personaje con tanto texto y lo que más le preocupaba era cómo lograrlo sin aburrise y sin aburrir a los demás. «David Cronenberg me ha entregado mis mejores experiencias como actor y lo último que haría sería darme un papel que supiera que no podía hacer. Lo que no puedes saber cuando aceptas un proyecto es si la preparación, el rodaje y, finalmente, la película van a ser buenos; con Cronenberg lo tengo todo bastante asegurado porque es el mejor de todos», asegura el actor.
«David Cronenberg me ha entregado mis mejores experiencias como actor»
No corren buenos tiempos para la lírica. Viggo Mortensen lo sabe y se considera un afortunado ya que, «por suerte me gusta mi oficio, no hay ni un solo papel de mi carrera que no me haya gustado». Nacido en Nueva York y criado en Argentina, Mortensen es un actor polivalente y curtido, que pasa del cine al teatro (ahora protagoniza la obra «Purgatorio» en Madrid) con la misma naturalidad con que la cámara le retrata. Reconoce, no obstante, que «cuando un actor ama su trabajo como yo lo hago, siempre le faltan papeles por interpretar, siempre es un placer encontrar en mí la razón por la que quiero un personaje». Y deja un recado para los puristas: «La buena actuación, ya sea en el cine o en el teatro, no debería ser diferente, te lo crees o no». Son, según Mortensen, «esas mentiras verdaderas que uno tiene que encontrar la manera de poder contar».





