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Ganar unas elecciones generales en España por mayoría absoluta, como ha hecho Mariano Rajoy el 20 de noviembre, no ha sido ni mucho menos fácil pero lo verdaderamente difícil empieza ahora. Mariano Rajoy estrena mañana una semana crucial y pese a que aún no ha tomado posesión oficialmente del cargo ya está ultimando las propuestas económicas que presentará a los principales líderes europeos.
El mensaje será firme, como el ánimo de Rajoy, según aseguran personas del entorno del líder popular, en el sentido de que España cumplirá con todos los compromisos que sean necesarios en materia económica para estar en el núcleo duro del euro, ése que se disponen a diseñar Francia y Alemania en una operación conjunta. A cambio solo pedirá algo de tiempo, para que las reformas que van a emprender den fruto, y el apoyo explícito del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
Y, para que no quede ninguna duda, Rajoy se entrevistará personalmente con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y con la canciller alemana, Angela Merkel, el próximo jueves día 8 en Marsella, en los márgenes de la Cumbre extraordinaria del Partido Popular Europeo (PPE). Además mantendrá también un encuentro con el Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner.
En estas reuniones, que se realizarán previsiblemente por separado y en formato bilateral, como suele ser habitual en las cumbres de este nivel, Mariano Rajoy, que por otra parte ya conversó con ellos la noche del 20 de noviembre, les explicará con detalle su plan para lograr el objetivo de situar el déficit público en el 3% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2013.
Para lograrlo, y como muestra un botón, el líder popular rectificó esta semana en la promesa que había hecho a sus comunidades autónomas de aplazar parte de la deuda que tienen contraída con el Estado fruto de los pagos adelantados por parte del Estado, y que se eleva a 23.000 millones de euros.
Y la razón para esta decisión era poderosa ya que hasta octubre, y según los últimos datos, el déficit de las regiones españolas era nada menos ya que del 1,19% cuando el tope fijado para todo el ejercicio es del 1,3% del PIB. No obstante, esta marcha atrás puede no ser definitiva, pues la intención del líder del PP es acompañar esta medida, que dará más liquidez a las comunidades, con fuertes ajustes del gasto autonómico que garanticen el compromiso con la reducción del déficit. De este modo no se perjudicaría la imagen de España.
En todo caso, Rajoy cuenta a su favor con el hecho de que en las últimas reuniones del Consejo de Ministros de Economía de la Unión Europea que ha habido en Bruselas no se ha hablado de España, lo cual es sin duda positivo. Italia ha sido la protagonista de estos encuentros, lo que demuestra que el grado de preocupación que hay sobre nuestro país ha bajado, de lo que ha dado cuenta también la evolución de la prima de riesgo de la deuda española, que cerró el viernes en 340 puntos, su mejor marca desde principios de noviembre.
De este modo, Rajoy mostrará su apoyo a la «música» de los planes que tienen Sarkozy y Merkel para la eurozona que, resumiendo mucho, supone que el país que se quiera quedar en el euro recibirá ayuda, de una manera que está por determinar, siempre y cuando cumpla con los planes de ajuste que se le impongan.
Reducir el paro, la obsesión
Otro de los ejes de los compromisos que llevará Rajoy a Marsella será la lucha contra el desempleo, sin duda el principal problema de la economía española ya que la tasa de paro alcanza ya al 22,8% de la población activa y en el caso de los jóvenes al 48,9%, según Eurostat. Para luchar contra esta lacra, que da auténtico pavor a algunos ministros de Economía del norte de Europa, Rajoy propondrá una nueva reforma laboral que pasará por reducir las modalidades de contratación en España, generalizar el contrato con 33 días de indemnización por despido y aclarar las causas del despido por causas objetivas, que conlleva una indemnización de 20 días.
Además el líder popular pondrá sobre la mesa una oferta para desligar del IPC la subida de los salarios, una de las obsesiones de la Comisión Europea en los últimos años, de tal modo que evolucionen de acuerdo con la productividad. Pretende, además, que los convenios de empresa prevalezcan sobre los territoriales y sectoriales para que las condiciones laborales se liguen a la situación de cada compañía. Y se plantea bajar cotizaciones para abaratar el empleo.








