Bruselas acelera en el diseño de la nueva PAC: estos son los avances y las «líneas rojas» de la negociación
Agricultura

Bruselas acelera en el diseño de la nueva PAC: estos son los avances y las «líneas rojas» de la negociación

El Parlamento Europeo presenta hoy sus enmiendas a la propuesta de la Comisión, mientras el sector andaluz centra sus esfuerzos en la negociación nacional

29/06/2026 a las 06:30

Las negociaciones para rematar el diseño de la PAC post 2027 han pisado el acelerador en las instituciones europeas. La pasada semana se trató, por un lado, la estructura del Marco Financiero Plurianual 2028/2034, en el Consejo Europeo y, por otro, tanto el presupuesto comunitario como la futura PAC en el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca, que tuvo lugar en Luxemburgo.

Aunque aún pueden extraerse pocas certezas de ambos encuentros, sí que se va perfilando una línea de actuación ante la que el sector agrario andaluz ha querido mostrar su rechazo. Y es que los primeros avances vuelven a poner sobre la mesa la creación de un fondo único, donde la política agraria se diluiría junto a otras partidas. «Que se rompa el modelo tradicional, establecido en dos pilares -ayudas directas y desarrollo rural- no es solo un cambio burocrático, sino el principio del fin de la PAC», resalta Antonio Caro, coordinador técnico de Asaja Sevilla.

Fondo único y cofinanciación

A esto se une que el próximo miércoles Irlanda asumirá la presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, tras Chipre, que ha presentado una propuesta de la PAC que no gusta nada al sector agrario andaluz y que está marcado por un importante recorte presupuestario. Los primeros encuentros para abordar el presupuesto 2028-34 ya han puesto sobre la mesa una propuesta de reducción del 2% del presupuesto, una cifra «inaceptable» a juicio de Caro que aboga, como «mínimo», por mantener los fondos «en términos constantes y reales para amortiguar el efecto de la inflación».

Además, Bruselas pretende introducir la obligatoriedad de la cofinanciación estatal en medidas que hasta ahora estaban sufragadas al 100 % por fondos comunitarios, lo que trasladará una mayor presión fiscal a los Estados miembros.

En este escenario, el Consejo Europeo se mantiene dividido entre los denominados «amigos de la cohesión» —partidarios de reforzar las partidas agrarias— y los países «frugales», que presionan para aplicar mayores recortes.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Luis Planas, aseguró tras el encuentro con el resto de ministros europeos que hay «avances» en la negociación, pero que aún están muy lejos de estar alineados con los objetivos de España.

«Hemos reiterado ya en múltiples ocasiones que necesitamos una PAC autónoma y sólida, capaz de responder a las nuevas prioridades: la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y climática, la rentabilidad de las explotaciones agrarias y el relevo generacional», insistía Planas, que reivindicó también la importancia de dotar a la política agraria de un cuerpo normativo.

De hecho, el titular de Agricultura expresó su rechazo a la propuesta de la Comisión y a la posibilidad de que se establezca cofinanciación nacional, que supondría «perder un mercado único comunitario», algo que apoya el sector agrario.

Explotación de arroz en Sevilla / A. S.

Próximos pasos

En medio de este debate, el calendario institucional sigue su curso, y este mismo lunes, la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo presentará el documento de enmiendas a la propuesta de la PAC de la Comisión Europea. Tras la presentación, se abrirá un plazo hasta el 7 de julio para recibir miles de enmiendas que perfilarán la postura de la Eurocámara. El horizonte temporal prevé contar con un documento definitivo en diciembre de 2026 para su adopción en sesión plenaria a principios de 2027.

De forma paralela, el Consejo de Ministros de Agricultura continuará puliendo el documento de compromiso dinámico heredado de la gestión de Chipre. El objetivo final es confluir a lo largo de 2027 en los denominados «trílogos» (negociaciones a tres bandas entre Comisión, Parlamento y Consejo) para cerrar el texto definitivo, condicionado siempre por la «caja de negociación» financiera que regulará aspectos clave como el capping (tope de ayudas), la degresividad o los importes mínimos.

Ministerio y comunidades autónomas

Más allá de las directrices de Bruselas, el sector agrario andaluz está muy pendiente de las negociaciones en el seno nacional, entre las comunidades autónomas y el Ministerio, con presencia también de las organizaciones agrarias, que empezarán después del verano. Y es que, si hay una cosa clara, es que la futura reforma dejará en manos de los estados muchos de los aspectos prácticos que, en la práctica, determinarán la actividad a pie de campo.

La definición de agricultor activo, el mantenimiento de los derechos históricos o la nueva arquitectura ambiental (en la que la Comisión trabaja para unificar ecorregímenes y agroambientales) tendrán su última palabra en Madrid.

Desde Andalucía, la región más castigada en la última reforma por el rediseño de las regiones productivas, que trasvasó fondos a otras comunidades, la consigna es clara:mantener el ‘status quo’. «Estamos cansados de que las ‘reglas del juego’ duren apenas tres años, exigimos estabilidad. El agricultor ya no aguanta más cambios ni más carga burocrática», insiste Antonio Caro.

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