La energía fotovoltaica, palanca para ser más sostenible y ahorrar a largo plazo
Las energías renovables se presentan como una opción cada vez más extendida, y atractiva, para las explotaciones agrarias
Seguramente no sea nada nuevo leer acerca de las energías renovables, aquellas que no contaminan o que contaminan mucho menos que las que no lo son. Esta evidencia las categoriza dentro ese tipo de energía que en su obtención no intervienen ciertos factores contaminantes y agresivos para el medio ambiente.
Una vez realizada la inversión que exige la instalación correspondiente a la energía que se quiera obtener, particulares y empresas pueden beneficiarse de un sistema más sostenible y que, además, supone un ahorro en la factura de la luz, dado que la fuente de dicha energía es inagotable, al menos hasta la concepción actual que tenemos del planeta en el que habitamos.
Decir que las renovables son ‘amigas’ del medio ambiente no es tampoco novedoso, y en esta ocasión, dedicamos un espacio a la relación que guarda la energía fotovoltaica con el sector agroalimentario, el ahorro a largo plazo y el respeto medioambiental.

Un asunto cada día más recurrente es el cambio inminente hacia la obtención de electricidad mediante otros métodos más respetuosos con el entorno natural. No es difícil encontrar placas solares en las ciudades y zonas de campo, especialmente en un país en el que el sol y el período estival son protagonistas.
Pero, ¿realmente conocemos lo que es una placa solar? ¿Hemos investigado su composición o simplemente damos por hecho que recoge luz solar para su conversión en electricidad? ¿Qué hay detrás del mundo de las fotovoltaicas?
Así funciona
Manuel Reina, jefe ingeniero de Uninergia Ingeniería & Renovables, empresa de ingeniería experta en instalaciones fotovoltaicas, explica sus componentes básicos. Por una parte, encontramos, las conocidas como placas solares, o aquellas estructuras que vemos en las cubiertas de los edificios, que transforman la energía irradiada por el sol en energía luminosa, en energía eléctrica de corriente continua, energía que no sirve para el consumo normal en una vivienda.
Ahí entra en juego el siguiente paso, «convertir esa corriente continua en alterna mediante un aparato conocido como inversor, que hace que la energía pueda ser consumida».
El tercer componente es el cuadro de seguridad y control, «elemento que protege las instalaciones, regula e informa acerca de lo que se produce y se consume». Tres componentes básicos en una instalación fotovoltaica que conectan con el famoso cuadro eléctrico que todos tenemos en casa.

Las renovables de la mano del sector agroalimentario
Una vez adquirido dicho conocimiento, ¿qué aplicaciones tiene en el entorno rural? Según Manuel Reina, «en el campo, las aplicaciones son inmensas, habiendo dos fundamentales, una basada en el suministro eléctrico a viviendas o instalaciones aisladas, a las que no se puede acceder con el tendido eléctrico habitual por la carestía y extensión del servicio, y el bombeo solar».
Entre los servicios de Unineriga se encuentra el llamado bombeo solar, aplicación agraria para emplear energías verdes en el regadío de cultivos. Este sistema activa el funcionamiento de una bomba de agua gracias a los paneles solares que utilizan la energía luminosa del sol.
Esta técnica no sustituye el cultivo sino todo lo contrario, ayuda a que éste sea más sostenible al hacer funcionar el sistema de regadío mediante el uso de placas solares.
Riego solar
«No hay ningún tipo de sistema productivo al que se adapte mejor la energía fotovoltaica que el riego solar; cuanto más sol hay, más necesidad de riego y, por ende, más producción de energía fotovoltaica, cuando llueve, la planta solar no es necesaria».
Como explica Manuel Reina, «para el bombeo solar se prepara una instalación total y absolutamente autosuficiente e independiente que cumple con todos los requisitos necesarios en cualquier instalación de riego, ya sea un cultivo extensivo, intensivo, por goteo, por riego continuo, de prospección directa, volcado a balsas para el riego normal, etc.». «Existen muchos procedimientos de riego a los que la energía fotovoltaica se puede adaptar al mil por cien».
El bombeo solar asegura que el origen de la energía que se usa para regar el campo es 100% renovable, las llamadas energías verdes, con el impacto medioambiental positivo que eso supone.

La localización determina la instalación
Uno de los factores clave a la hora de elegir un tipo u otro de instalación fotovoltaica es la localización. Hecho directamente relacionado con una de las diferencias entre una instalación aislada y una normal y, en consecuencia, con la asesoría que se reciba por parte del equipo especializado.
Con una instalación normal, la energía eléctrica producida se destina al uso personal y la sobrante se vierte a la red, así como recurrir a esta última en momentos puntuales donde hace falta un aporte de energía extra para complementar la fotovoltaica.
No obstante, «la instalación aislada no cuenta con esa versatilidad puesto que al estar cerrada en sí misma, no puede volcar energía a la red, ni recurrir a ella, por lo que el exceso producido se debe reservar en una batería que la suministrará posteriormente», explica Manuel Reina, jefe ingeniero de Uninergia.
¿Un consejo para aquellos que quieran iniciarse hacia las renovables de manera óptima y con la mayor seguridad posible? La apuesta por estas instalaciones supone una «inversión importante, tecnológica de alto nivel y de ingeniería, por lo que es preciso estudiarla y asesorarse, así como comparar ofertas y comprobar la fiabilidad de la empresa y de la ingeniería ofrecida».