García Palacios: «Las cooperativas han dado un salto descomunal en la última década»
Presidente de Rural del Sur

García Palacios: «Las cooperativas han dado un salto descomunal en la última década»

Las exportaciones del pasado año muestran que el sector está muy profesionalizado, y su potencial de crecimiento sería muy alto con una política «con menos prejuicios» que desarrolle infraestructuras hidrológicas

08/07/2021 Actualizado a las 11:16

José Luis García-Palacios es presidente de Rural del Sur, la patronal agraria Asaja Huelva, la Federación Onubense de Empresarios y la interprofesional Interfresa. Considera que es el momento de reforzar al sector agroalimentario y no incurrir en los errores que en el pasado se cometieron con la industria, donde se prescindió de capacidades que no se han vuelto a recuperar. «Somos un país agrario y, a diferencia de otros sectores, podemos seguir creciendo en este sector con nuestras empresas, recursos y capacidades», remarca.

También advierte del enorme potencial de colaboración que se abre entre Andalucía y Portugal en el desarrollo de proyectos europeos con fondos Next Generation, como la línea de Alta Velocidad Sevilla-Huelva-Faro, «una infraestructura que tiene sentido económico y social y movería una inversión de 1.000 millones de euros».

—El diseño de la nueva Política Agraria Común (PAC), muy contestada por los agricultores, no se ha movido ni un milímetro a pesar de que el Covid ha demostrado que la soberanía alimentaria es esencial. ¿La experiencia del último año obligaba a una revisión?

—Creo que quienes han diseñado esta nueva PAC no han entendido su relevancia para el sector agroalimentario de la UE en su conjunto y para el mantenimiento del medio rural. Parece que hay quien olvida que es la política más importante de la UE, la que le imprimió un carácter original al propio nacimiento de Europa como ente supranacional. El desconocimiento de su importancia le ha llevado a ser muy vilipendiada, y eso nos está llevando a tomar una dirección equivocada. Todo lo que no sea reforzar las líneas esenciales de la PAC y elevar su carácter estratégico es un error.

—La nueva PAC resta importancia al papel del agricultor como productor de alimentos. ¿Europa puede ser aún más dependiente de terceros países?

—España y los países de la periferia europea ya hemos vivido procesos erróneos, como fue la desindustrialización, que nos hizo perder capacidades que no hemos podido recuperar. Hemos aprendido que en una situación crítica quien no tiene garantizado un suministro tan esencial como la alimentación pone en riesgo su propia supervivencia como país, y eso en Europa está hoy solucionado gracias precisamente a la PAC. Sería un error limitar o hacer inviable determinadas producciones para depender de las exportaciones de otros países que ni siquiera comparten intereses geoestratégicos con España y con la UE.

Mantengamos lo que funciona y tratemos de mejorar allí dónde sí se han detectado graves carencias, como en la capacidad de desarrollar medicamentos, donde se ha demostrado que salvo excepciones, nuestros países deben avanzar para estar a la altura de EE.UU.

—La agricultura se ha vuelto a convertir en un sector refugio y los fondos de inversión han puesto al agro en el radar. ¿Es una buena noticia?

—La agricultura tiene numerosos problemas que solucionar, pero también un gran potencial para seguir creciendo y generando riqueza. En el caso de Huelva, se podrían poner en explotación más de 30.000 hectáreas de regadío si se concluyera la obra de la presa de Alcolea, que está construida en un 20%. No existen en ningún otro país explotaciones agrícolas tan tecnificadas como las de Huelva, que a diferencia de las del centro y el norte de Europa, hacen producciones naturales. El porcentaje de hectáreas en agricultura integrada y con control biológico es altísimo.

—Habrá sobre la mesa 140.000 millones de euros de fondos Next Generation y 500 millones del marco financiero plurianual. ¿Es la ocasión perfecta para financiar este tipo de proyectos?

—Debería serla, y de hecho en el seno de Rural del Sur hemos constituido un equipo de técnicos para identificar y desarrollar proyectos tractores en regadío que puedan ser financiados con fondos europeos. Pero hay un problema que es esencialmente político: el Ministerio de Transición Ecológica, basándose en el criterio de un organismo de nueva creación como es la Fundación de la Nueva Cultura del Agua, ha declarado públicamente que no debe haber ni una hectárea más de regadío. Es una forma de condenar el crecimiento de las próximas generaciones.

José Luis García Palacios / Raúl Doblado

Regadío eficiente

—¿La extensión del regadío es la principal reivindicación del sector agrario en Andalucía?

—El regadío eficiente es lo que hace que la agricultura pueda ser competitiva. Estamos en un país periférico y nuestros potenciales rivales son países de fuera de la UE pero que mantienen relaciones bilaterales privilegiadas, de manera que con capital de la propia UE pueden desarrollar cultivos, con menos condicionantes en la producción que la de Andalucía, y entrar en nuestros países sin restricciones. ¿Cómo podemos competir? Con un desarrollo hidrológico moderno y eficiente.

—Ahora hay en marcha numerosos proyectos de depuración de aguas residuales que se pueden destinar en parte a la agricultura. ¿Es una solución?

—Puede servir para un regadío de apoyo, pero tiene un coste energético importante. Por no terminar la presa de Alcolea estamos tirando cada año al mar más de 200 hectómetros cúbicos de agua al año, esa es la solución lógica y natural. A partir de ahí, todo lo que pueda complementar a este tipo de proyectos bienvenido sea.

—Las exportaciones de frutas y hortalizas crecen año a año. ¿Es síntoma de una gestión más profesionalizada de las cooperativas?

—Las cooperativas han dado un salto descomunal. Había figuras, como la de los gerentes, que siempre han tenido una buena formación, pero las nuevas generaciones que entran en los consejos rectores tienen una formación notable, y a ello se le unen iniciativas como el programa específico de formación para los consejos rectores que tenemos con la escuela de Negocios San Telmo, que está en su sexta edición. En los consejos de las cooperativas hay cada vez más capacidad para interpretar la situación del sector y las tendencias de futuro, ha crecido la visión estratégica. Las cuerdas están más afinadas y eso se nota.

—¿Los fondos de inversión que están aterrizando en el agro son competencia de las cooperativas?

—Todo lo que sea profesionalizar la gestión de las empresas agrícolas es bueno y la competencia es un estímulo para mejorar, con lo cual es positivo; pero sin olvidar que hay una diferencia entre ambos modelos. Los fondos tienen un objetivo legítimo, que es lograr la mayor rentabilidad económica para sus accionistas, que están repartidos por todo el mundo. Si mañana es más rentable producir en otro país, con la experiencia adquirida en Andalucía se trasladan allí. Los socios de una cooperativa son andaluces, quieren el desarrollo de Andalucía y van a hacer todo lo posible por crear valor en su tierra antes que abandonarla, por eso necesitamos cooperativas fuertes.

—Rural del Sur, la entidad que usted preside, se había planteado crecer en Andalucía oriental. ¿Han dado algún paso adelante?

—Hemos abierto una oficina de negocios en Almería y otra en Madrid, en la que tenemos profesionales que hacen banca de empresa. También estamos muy ilusionados con crecer en el Algarve y el Alentejo en Portugal, que son muy similares a Andalucía si atendemos a su cultura y a su perfil productivo, con un peso muy relevante de la agricultura, la construcción y el turismo.

Crecimiento en Portugal

—¿Cómo está entrando Rural del Sur en Portugal?

—Hace un año iniciamos una colaboración con el banco cooperativo Caixa Central de Crédito Agrícola de Portugal para prestarnos servicios mutuos. Ellos están incardinados en el territorio y nosotros podemos aportar nuestra experiencia en el crecimiento de cooperativas en Andalucía. Podemos identificar oportunidades, emprender inversiones comunes y compartir riesgos. Por el momento estamos en Faro con una oficina que realiza banca de empresa y desde Mérida atendemos Bella con profesionales que se desplazan allí diariamente.

—¿Esa expansión puede ir a más?

—Todo este crecimiento es paulatino y avanzamos cuando estamos seguros de que es una apuesta acertada, porque somos una entidad pequeña que no puede permitirse el lujo de equivocarse. Los pasos que hemos dado hasta ahora nos hacen ser muy optimistas con nuestra presencia en Portugal.

—Ahora que están tanto en Andalucía como en el Sur de Portugal. ¿Qué proyectos pueden impulsar conjuntamente ambas regiones?

—Considero que es estratégico promover el Corredor de Alta Velocidad Andalucía-Algarve, con una línea Sevilla-Huelva-Faro. Los alcaldes de ambas ciudades andaluzas lo apoyan, en Portugal hay una gran receptividad y Juanma Moreno es presidente de la Eurorregión del Algarve, el Alentejo y Andalucía. También existe un consenso de las organizaciones empresariales de ambas provincias. Es una iniciativa que se ha planteado en otros momentos de la historia, la última en 2004, pero se priorizó la línea Lisboa-Badajoz-Madrid, que tampoco se ha hecho. Ambos son proyectos sinérgicos y generadores de crecimiento económico.

—¿Qué inversión requiere?

—En este caso requeriría una inversión de 1.000 millones de euros, pero precisamente ahora hay recursos. En líneas generales, debemos aprovechar muy bien la oportunidad que se ha abierto con los fondos Next Generation; si no hacemos un trabajo muy acertado en estos dos años quizá lo podemos lamentar durante dos décadas.

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