Si no se reanudan las obras hidráulicas, la próxima sequía será aún más dañina
Los regantes cifran en diecisete las infraestructuras que deberían haberse comenzado en los últimos quince años
Las lluvias de las últimas semanas han traído la tranquilidad al campo andaluz, ya que ha dado una humedad valiosísima a la tierra y permitirán aumentar las dotaciones de riego de esta próxima campaña.
Sin embargo, mirando a largo plazo, y no solo de cara a este año agrícola, no es suficiente. Desde la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua), reiteran la necesidad de poner en marcha las obras hidráulicas suficientes de cara a la próxima época con déficit de precipitaciones, pues si en algo coinciden todos los sectores, es que Andalucía sufre una sequía estructural.
Los regantes han hecho un análisis pormenorizado y han llegado a la conclusión de que, de acuerdo con la planificación hidrológica, en los últimos quince años se deberían haber empezado en Andalucía 17 obras hidráulicas y 19 proyectos de modernización. Sin embargo, el contraste entre el papel y la realidad es «demoledor».
Y es que, de esas 17 obras hidráulicas, dos (las presas de Velillos y Cerro Blanco) fueron posteriormente rechazadas. Y de las 15 restantes, solo hay dos iniciadas: el Túnel de San Silvestre, adjudicada muy recientemente y por tanto muy en los albores de su ejecución, y la presa de Alcolea, ejecutada al veinte por ciento, paralizada desde 2017 y pendiente de informes ambientales encargados por el Ministerio de Transición Ecológica. Es decir, avisan desde Feragua, «con pocos visos de ser reiniciada pronto».
Nivel de ejecución muy bajo
Del resto de obras contempladas en los planes hidrológicos de estos años, «el nivel de ejecución es cero». Pero, lo que es más grave, «la tramitación no sólo es que avance lenta, es que no se ha iniciado en la mayor parte de los casos», afirman los regantes.

En definitiva, la mayoría de estas obras no tiene siquiera proyecto terminado. La excepción más significativa es el Proyecto de Mejora del Tramo Común del Bajo Guadalquivir, ya licitado. Y por eso, desde 2009, año de entrada en servicio del embalse de la Breña II, no se ha iniciado una sola nueva obra de regulación en toda Andalucía. Sí se terminó una presa que se había iniciado mucho antes, la de Siles en 2012, pero tampoco da servicio a sus usuarios por falta de conducciones.
Inversión de 1.000 millones
En total, calculan que se trata de una inversión de más de 1.000 millones en obras hidráulicas que se debería haber realizado para aumentar la garantía de agua en Andalucía y que no se ha llevado a cabo, porque casi todos los proyectos «están durmiendo el sueño de los justos», según asegura el presidente de Feragua, José Manuel Cepeda.
«El gran fracaso de la planificación hidrológica en Andalucía es que se aprueban obras que luego no se ejecutan», añade el líder de los regantes andaluces, que responsabiliza de esta situación a las administraciones, cuya política hidráulica, afirma, está «entregada desde hace años a la demagogia ecologista, y no al impulso del desarrollo sostenible del medio rural andaluz ni a la lucha contra la desertización y las consecuencias del cambio climático».
También desde Asaja Sevilla reclaman que se reactiven las obras hidráulicas «de todo tipo», desde trasvases a aguas regenerada o balsas. «Falta un día menos para la próxima sequía», advierte su secretario general, Eduardo Martín.
Ejecución urgente
Los regantes piden la ejecución urgente de todas estas inversiones paralizadas, «que ya empiezan a ir tarde incluso para la próxima sequía» y advierten que «desde el punto de vista estructural, estamos tan mal como antes de las lluvias de Semana Santa, y lo seguiremos estando hasta que no se acometan las presas aprobadas en planificación», una demanda a la que Feragua añade la reivindicación de la ejecución de unas 200 nuevas balsas en Andalucía que permitirían aprovechar mucho más las aguas de escorrentías, como las que se han generado con las precipitaciones de esas últimas semanas.

Falta capacidad de regulación
A este respecto, el presidente de Feragua advertía que estas últimas lluvias han revelado la falta de capacidad de regulación de Andalucía y, en especial, de la Cuenca del Guadalquivir, lo que ha estado a punto de provocar inundaciones y ha impedido almacenar más agua con la que mejorar las dotaciones de riego.
En concreto, ha puesto como ejemplo, en solo una semana se han vertido al mar más de 350 hm3 por la presa de Alcalá del Río, gran parte de la cual se podría haber aprovechado con balsas de riego, presas e infraestructuras de bombeo.
«Por la falta de capacidad de regulación la Cuenca no ha sido posible y solo con que hubieran caído 50 litros más, el río se hubiera salido de su cauce y ahora mismo estaríamos lamentando los daños causados por las inundaciones», explicaba Cepeda.
Además, los regantes insisten en que estas infraestructuras no son un gasto público, sino una inversión que las administraciones recuperan en el PIB y en la balanza comercial con los ingresos generados por la actividad agrícola.
Entre las principales obras hidráulicas planificadas y sin avances en quince años, desde Feragua destacan la Presa de Alcolea y el Túnel de San Silvestre en Huelva, la presa de San Calixto en Córdoba, el recrecimiento de la presa del Agrio en Sevilla, la presa de Cerro Blanco, en Málaga o la Presa de Cerrada de la Puerta en Jaén.