Piden que la siembra directa entre en los ecoesquemas de la nueva PAC
Esta práctica, que forma parte de la agricultura de conservación, ayuda a reducir la huella de carbono
¿Puede y, debe, ser la agricultura de conservación uno de los ecosquemas de la nueva PAC? En la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEC-SV) lo tienen claro, y están «luchando» por la inclusión de prácticas como la siembra directa, en cultivos herbáceos, y las cubiertas vegetales, para los leñosos, en el listado de ecoesquemas que se tenga en cuenta a la hora de definir el Plan Estratégico Nacional de la PAC 2021-27.
No en vano, recuerdan, la Comisión Europea ya contempló la agricultura de conservación en el listado de las prácticas agrarias candidatas a ser ecoesquemas que publicó hace unas semanas.
«El documento de la CE no hace sino reforzar la necesidad de contemplar este tipo de prácticas, sobre todo en un país donde el principal problema medioambiental es la degradación de los suelos», aseguran desde la asociación.
Además, recuerdan que la agricultura de conservación tiene mucho que decir en la lucha contra el cambio climático, como así lo refleja el listado de la Comisión al incluirlo dentro del epígrafe de la «Agricultura del Carbono». De hecho, ya en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, se contempla este tipo de agricultura como una de las medidas clave para contribuir a la descarbonización de la economía.

Siembra directa
Algunos de los principios de la Agricultura de Conservación, como la rotación de cultivos o el mantenimiento de una cobertura vegetal, sí se incluyen en el el borrador de los ecoesquemas publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Sin embargo, «llama poderosamente», indican la atención la ausencia de la siembra directa en estos borradores, cuando uno sus objetivos clave es el incremento de la capacidad sumidero de carbono en los suelos.
Avalada por numerosos estudios científicos, la siembra directa es capaz de incrementar el contenido de carbono en el suelo respecto a las prácticas convencionales en aproximadamente 1 tonelada por hectárea al año, lo que supondría que si toda la superficie de cultivos extensivos de España estuviera manejada bajo siembra directa, anualmente se compensaría el 56% de las emisiones del del sector agrario.